Cuando terminaron de hablar de negocios, ya estaba oscureciendo. Facundo sugirió que fueran a cenar todos juntos.
—Una disculpa, tengo un asunto importante que atender. Dejemos la cena para otra ocasión —respondió Armando.
Facundo soltó una carcajada y bromeó:
—Ese «asunto importante», ¿no será ir a cenar con la señorita Mercedez?
Armando se quedó callado un momento, pero tampoco lo negó.
Al ver esto, Facundo entendió que el silencio era una confirmación.
—Oye, pero si hace unos días me dijeron que ella ya estaba fuera de peligro, ¿no? ¿Todavía la tienes tan consentida que vas a cenar con ella todos los días? —comentó Facundo animadamente hasta que...
Se interrumpió abruptamente al cruzar la mirada con Paulina y de inmediato se disculpó:
—Perdón, es que como ustedes...
Sí, él conocía perfectamente la situación entre Paulina y Armando, pero durante las recientes reuniones de trabajo, ambos actuaban de manera tan profesional que parecía que no había ninguna otra relación entre ellos más que la laboral, al punto de que a Facundo a veces se le olvidaba que seguían casados.
Paulina notó que Facundo no lo decía con mala intención.
Y comprendió a la perfección lo que él no llegó a decir.
Sin inmutarse, respondió con calma:
—No te preocupes.
A Teófilo le pareció un poco extraño. No entendía por qué Facundo le había pedido disculpas a Paulina de la nada.
Como no le vio sentido, pero tampoco parecía ser gran cosa, decidió no darle más vueltas.
De pronto, se hizo un silencio incómodo en la sala.
Fue Armando quien rompió la tensión.
Con una expresión neutra, miró a Paulina:
—Entonces... nos vemos en la próxima reunión. Me retiro.
Paulina asintió en silencio.
Facundo se quedó mudo.
«Con tanta formalidad y cortesía entre ellos, ¿quién demonios se imaginaría que todavía están casados?», pensó.
Teófilo le preguntaba todo esto con un tono amable, sin afán de ofenderla ni de presionarla; genuinamente tenía curiosidad.
Paulina contestó con voz serena:
—Hubo imprevistos y otros factores de por medio.
A Teófilo le daba muchísima curiosidad saber cuáles eran esos «otros factores».
Pero sabía muy bien que no era prudente seguir escarbando en el tema.
Asintió, dando por terminada la interrogante, y solo añadió:
—Entonces te preguntaré más adelante. Si se llegan a divorciar de forma definitiva para entonces, ¿me dirás cómo terminó todo?
En realidad no le molestaba contárselo.
Sin embargo... volteó a ver a Teófilo con la intención de decirle algo más, pero él se le adelantó:
—Ya sé lo que me vas a decir. Ahórrate los consejos, no vas a hacerme cambiar de opinión.
Paulina se quedó sin palabras ante su necedad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Y... volvemos otra vez al principio...
Da vuelta en lo mismo. Ya estoy aburrida con la trama....
Y seguimos con las mismas porquerías de capítulos.... NO AVANZA NADAAAAAAAA...
Otra semana más esperamdo nuevos capítulos, para leer pura porquería... Esta novela ya no sirve ni para papel Confort! Es de esperar que no finalice la novela con la tonta de Paulina perdonando al infeliz de Armando, quien se revuelca como quiere con su Amante ante los ojos de medio mundo.......
Autora muchas gracias por la novela pero dele algo de acción a la potra con todos los malos...
Estuve 3 meses sin leer esta historia porque avanza muy despacio y que decepción leer que la trama vuelve a la misma m......
Que mierda, esto lo último ya me rindo no puedo con esta historia de verdad que atraso de mierda...
esperar toda una semana para leer 6 capítulos con la misma porquería!!!! AUTORA no tienes un ápice de respeto por los lectores!!!!...
Y retroceder nada de avanzar que pendejada...
Y volvemos a lo mismo! Otro accidente y justo está la Mercedez para salvar a Armando y nuevamente el imbésil caerá en remordimento de conciencia y volverá con l Vivaceta de la Mercedez.... Para mi que esos 2 accidentes han sido arregaldos......