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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 712

A Teófilo también le desconcertaba ver la buena relación de Paulina con Lázaro, contrastada con la absoluta falta de interacción personal que ella tenía con Armando.

Aunque, bueno, también decían que la familia Burgos y la familia Frias tenían sus lazos, y aun así, Jaime y Armando no cruzaban palabra fuera de lo estrictamente laboral.

Pensando en eso, Teófilo decidió no enredarse más con el tema.

Al día siguiente, Castulo fue a La Conquista Comercial para revisar la nueva ronda de acuerdos de colaboración y, como era costumbre, Paulina se encargó de recibirlo.

Castulo la miró y dijo:

—Cuánto tiempo.

En realidad, no había pasado tanto tiempo; se habían visto poco antes de que Estela dejara el departamento para volver a la universidad.

Pero como Castulo lo planteó así, Paulina no lo contradijo y se limitó a seguirle la corriente:

—Así es, ya hace rato.

Cuando Teófilo se enteró de que Castulo estaba reunido con Paulina, tuvo muchas ganas de ir a ver de qué se trataba, pero tenía tanto trabajo ese día que le fue imposible escaparse.

Cuando estaban a punto de terminar con los detalles del contrato, Castulo le propuso ir a comer y Paulina aceptó la invitación.

Ya en el restaurante, después de platicar de temas superficiales, Castulo miró a Paulina y, de buenas a primeras, soltó:

—Escuché que los señores... por fin dieron su brazo a torcer y aceptaron su relación.

El cambio tan brusco de tema la agarró desprevenida, pero tras unos segundos comprendió de qué estaba hablando.

Con total tranquilidad, Paulina asintió.

Claudia y Lázaro siempre habían sido muy quisquillosos con lo de mantener el estatus y el buen nombre de la familia. Seguramente, ese cambio de actitud tenía todo que ver con el hecho de que Mercedez casi hubiera dado la vida por Armando no hacía mucho.

De cualquier forma, ya no era su problema.

Eso sí, ya que Claudia y Lázaro habían dado su bendición, lo más seguro es que esta vez sí le entregaran el acta de divorcio sin peros.

Al salir del restaurante, se toparon frente a frente con Pedro Lobos, Beatriz Saavedra y sus acompañantes.

Pedro sonrió ampliamente.

—¡Castulo! Qué casualidad.

Castulo asintió y saludó cortésmente a todo el grupo.

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