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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 715

Para no arruinarle el rato a los demás, la abuela Frias cambió de tema rápidamente.

Los Romo le siguieron la corriente con gusto.

El resto del viaje estuvo bastante agradable para todos.

Sin embargo, después de cenar, ya de camino a casa, la abuela Romo se quedó callada y, tras un buen rato, le preguntó de la nada a Paulina:

—¿Qué… qué fue lo que pasó con ellos?

Paulina no lo mencionó, y ella y los demás en la casa en realidad no sabían cómo estaban las cosas ahora mismo entre Armando y Mercedez.

Pero la abuela y el resto de la familia sí sabían que hace poco Mercedez le había salvado la vida a Armando, y que después de eso él había vuelto a ir con Paulina al ayuntamiento para meter los papeles del divorcio.

La abuela Romo y la abuela Frias se conocían desde hacía años. Al ver lo agüitada que andaba la abuela Frias, era obvio que algo grande había pasado entre Armando y Mercedez, algo que la había hecho enojar muchísimo.

Paulina se quedó pasmada un momento antes de entender de qué estaba hablando.

—Escuché que… los señores dieron su brazo a torcer —explicó—. Y él la llevó a conocerlos.

David y los demás también sospechaban que Armando había hecho algo para hacer enojar así a la abuela Frias, pero nunca se imaginaron que Lázaro Frias y Claudia hubieran aceptado que Mercedez formara parte de la familia, ni mucho menos que ya la hubieran ido a conocer.

Con esa rapidez, apenas terminara el tiempo de espera del divorcio de Paulina y Armando, él y Mercedez se casarían en abrir y cerrar de ojos...

La abuela Romo solo había sospechado que Armando, pasándose por el arco del triunfo la opinión de la abuela Frias, había llevado a Mercedez a la casa de la familia Frias para presentársela a los mayores; nunca creyó que las cosas avanzaran más rápido de lo que imaginó.

Ella también se quedó callada de la impresión, sumiéndose en un silencio más pesado.

Volteó la cara hacia la ventana. Paulina se inclinó para decirle algo, pero notó que la anciana, sin saber en qué momento, tenía los ojos llorosos.

El corazón le dio un vuelco.

—Abuela...

En ese momento, a Paulina también se le cristalizaron los ojos.

Y fue justo ahí cuando le pasó una idea por la cabeza.

Ya no se iba a divorciar.

Si se separaba de Armando tan fácilmente, ¿no les estaría dejando el camino libre?

A la abuela Romo en verdad le dolía, tanto que por un momento no pudo controlar sus emociones y, por más que quisiera, la tristeza la invadió.

Sin embargo, al ver a Paulina con los ojos llorosos y con una mirada llena de decisión, adivinó de inmediato lo que estaba pensando.

Aunque odiaba a la familia Saavedra y a los Lobos, también temía que Paulina, por aferrarse a no firmar el divorcio con Armando, se estancara el resto de su vida, perdiendo para siempre la oportunidad de ser libre y feliz.

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