Al ser visto por Jaime Burgos atendiendo a Paulina Romo, Teófilo Cruz no mostró ni una pizca de vergüenza en su rostro. En cambio, lo saludó con naturalidad:
—Señor Burgos. —Luego, se dio la vuelta y regresó a trabajar.
Jaime cerró la puerta de la oficina de Paulina, se sentó en el sofá de al lado y dijo:
—Como sabe que cuando estás ocupada tienes la costumbre de tomar un par de tazas de café para despertarte, dedicó bastante tiempo a aprender de forma profesional sobre café. Escuché que hace poco por fin terminó el curso.
Al escuchar eso, Paulina se quedó pasmada.
Al verla tan pensativa, Jaime sonrió y preguntó:
—¿Te conmovió?
—No, tampoco es eso...
Solo recordó algunas cosas del pasado.
Pensando en eso, tomó distraídamente la taza de café que tenía a la mano y le dio un sorbo.
Hace un momento, cuando Teófilo le llevó el café, al oler ese aroma tan profundo, supo que no estaría nada mal. Pero al pasarlo, descubrió que era mucho mejor de lo que esperaba.
Ella también sabía de café.
Con solo un trago, pudo sentir la dedicación de Teófilo.
Una dedicación que, seguramente, no era menor a la que ella tuvo en su momento cuando...
Jaime, sin saber lo que pasaba por su mente, al ver que no decía nada, preguntó:
—¿Y ahora qué tal? ¿Te sientes mejor?
No había olvidado que hace unos días, justo cuando ella lo había invitado a tomar unos tragos, alguien mandado por la profesora de su hija había pasado a recogerla a mitad de la salida.
Paulina dejó la taza de café, volviendo a la realidad, y respondió:
—Ya estoy bien.
Jaime, viendo que su expresión no parecía fingida, preguntó:
—¿Qué fue lo que pasó?
Paulina le explicó la situación de forma resumida.
Jaime ya estaba enterado de que Armando Frias había llevado a Mercedez Lobos a conocer a Lázaro Frias y a Claudia.
Josefina no se escuchaba muy desanimada, e inmediatamente añadió con alegría:
—Pero no pasa nada, seguro mañana mi papá sí va a tener tiempo.
—Mjm —respondió Paulina.
Tras terminar sus pendientes, le avisó al chofer de Josefina y salieron a cenar juntas.
Josefina tenía ganas de comer de todo, pero como solo eran ellas dos, pedir demasiado significaba desperdiciar la comida. Así que dejaron fuera muchos de los platillos que le encantaban.
Josefina no pudo evitar comentar:
—Ojalá estuviera mi papá...
Paulina no respondió a eso.
Terminaron de cenar. Justo cuando ella y Josefina estaban por salir del restaurante, Jaime le mandó un mensaje.
Paulina lo abrió y vio que era una foto.
En la imagen, Armando, la abuela Frias, la familia Lobos y los Saavedra estaban sentados juntos en un salón privado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
yo hace rato que la deje dentro solo a leer los cometarios para ver si ha avanzado pero muy triste porque se veía prometedora , estoy leyendo otras pero que que rabia que siga con lo mismo...
Empezaré a buscar otra historia para gastar mis monedas xq no hay ningún avance se llevó casi cuatro capítulos en una tontería...
Que falta de respeto de la autora, solo redunda en lo mismo XD....
LO mismo con las mismas, una historia que solo es la repetición de la repetidora, solo le da hacia atrás y para Lante nada de nada. Y tan larga parece que va como para los 2.000 capitulo, si no es mas...
Y... volvemos otra vez al principio...
Da vuelta en lo mismo. Ya estoy aburrida con la trama....
Y seguimos con las mismas porquerías de capítulos.... NO AVANZA NADAAAAAAAA...
Otra semana más esperamdo nuevos capítulos, para leer pura porquería... Esta novela ya no sirve ni para papel Confort! Es de esperar que no finalice la novela con la tonta de Paulina perdonando al infeliz de Armando, quien se revuelca como quiere con su Amante ante los ojos de medio mundo.......
Autora muchas gracias por la novela pero dele algo de acción a la potra con todos los malos...
Estuve 3 meses sin leer esta historia porque avanza muy despacio y que decepción leer que la trama vuelve a la misma m......