Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 105

Al oírlo, el señor Arias se alegró y, señalándolo con el dedo, preguntó:

—¿Ya tienes a alguien en mente?

Yago se sobresaltó.

—No... no, para nada —negó rápidamente.

Pero el señor Arias notó algo sospechoso en la expresión titubeante de su hijo. Parecía que su retoño ya le había echado el ojo a alguien. Solo quedaba saber de quién se trataba.

Yago no se atrevió a seguir la conversación con su padre, que se había vuelto muy hablador. Con la excusa de que estaba ocupado, salió de la habitación a toda prisa.

...

En el laboratorio, Fabián, al ver que Selena había regresado, le preguntó con preocupación:

—Has estado fuera mucho tiempo. ¿Tu esposo no se molestará? Además, tienes un bebé que apenas dejaste de amamantar. ¿No estaré siendo demasiado estricto contigo?

Selena esbozó una sonrisa.

—No se preocupe, señor Castañeda, tengo todo arreglado en casa.

—Selena, yo también soy hombre. Y desde mi perspectiva, las separaciones frecuentes no son buenas para una relación —insistió Fabián, genuinamente preocupado de que el matrimonio de Selena se viera afectado.

Selena notó su inquietud y su mirada se ensombreció. Entre ella y Adrián ya no había ninguna relación que cultivar.

—Señor Castañeda, él conoce la naturaleza de mi trabajo. No le importará —respondió ella, evitando hablar de asuntos personales en un momento tan crucial.

Sin embargo, Fabián percibió que algo no andaba bien. Ya le había propuesto varias veces invitar a la joven pareja a cenar para conocer también a su hijo, pero cada vez, ella había desviado el tema sutilmente. La duda comenzó a crecer en él.

—Selena, el trabajo es importante, pero la familia también. ¿Acaso todavía me ves como a un extraño? —suspiró Fabián, con un dejo de decepción.

—No, por supuesto que no. Usted es como un padre para mí, nunca lo he considerado un extraño —se apresuró a explicar Selena.

—Si es así, entonces dime la verdad.

Selena supo que ya no podía evadir el tema. Con amargura, confesó:

—Señor Castañeda, no es que no quiera que lo conozca. Es solo que... últimamente, hemos estado pensando en divorciarnos.

La identidad del señor Arias era crucial para la estabilidad del país, por lo que su grave enfermedad se mantuvo en secreto. Todos los institutos de investigación involucrados firmaron acuerdos de confidencialidad. Por lo tanto, aunque Selena había logrado un avance revolucionario, su logro no se haría público de inmediato. Sin embargo, tanto ella como el Laboratorio SemillaViva recibirían una considerable suma de dinero para investigación.

Al terminar una reunión de rutina, Fabián recordó algo importante. Le pidió a Selena que se quedara y también llamó a Yago.

—Selena, recuerdo que mencionaste que tenías un experimento importante que requería un espacio con urgencia. Hablé con el señor Arias. Nuestro laboratorio aún tiene equipo en el extranjero y el montaje tomará tiempo. Por eso, le pedí al señor Arias que te permitiera quedarte aquí temporalmente para tu investigación, y él estuvo de acuerdo —anunció Fabián.

Los ojos de Selena se iluminaron y se giró hacia Yago.

—¿Es verdad, señor Arias?

Yago se quedó un instante cautivado por su mirada brillante, como un cielo estrellado. Luego, sonrió amablemente.

—Si necesitas quedarte aquí para tu investigación, puedo solicitarte un espacio.

—Gracias, señor Arias. Esto es muy importante para mí —dijo Selena con la voz cargada de emoción.

Un año era muy poco tiempo, y ya habían pasado más de dos meses. El tiempo se le agotaba.

—Bueno, los dejo para que platiquen a solas. Yo regreso al laboratorio —dijo Fabián con una sonrisa.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir