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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 190

Selena Torres se quedó helada, sintiendo una punzada de compasión por su amiga.

—Está bien, entonces llevaré a Fer conmigo. Pero te acompaño solo hasta la entrada del templo, no voy a entrar. Me quedaré paseando con él por los alrededores.

—¡Perfecto! Paso por ti ahora mismo, prepárate —la apuró Cecilia Muñoz.

Selena preparó las cosas indispensables para salir con el niño. Patricia Álvarez también había llegado temprano y, al oír que iban al templo, miró el calendario. Casualmente era el día quince del mes lunar, una fecha propicia, y quiso unírseles. Cecilia aceptó encantada.

Durante el trayecto, Fernando llevaba en brazos un cachorrito que se quedó dormido sobre sus manos, y a él también le empezó a pesar el sueño. Cecilia, conmovida por la escena, le tomó una foto y se la envió a Selena.

[¡Qué ternura! Se ven tan adorables.]

Selena besó con dulzura la cabecita de su hijo, sintiendo el corazón rebosante de felicidad.

El Retiro Santo, construido en la ladera de una montaña, estaba rodeado por un paisaje espectacular, con largos corredores de madera que se perdían entre la naturaleza. Cuando llegaron, el estacionamiento ya estaba lleno de carros.

Cecilia y Patricia se dispusieron a entrar a orar, pero Selena decidió no ingresar al templo principal debido a lo pequeño que era el niño; prefería disfrutar del paisaje exterior.

—No me digas que algún pez gordo vino a acaparar el lugar otra vez —masculló Cecilia al llegar a la entrada, viendo cómo desviaban a la gente—. ¿Cuánto dinero habrán donado para que les cierren una sección entera?

Patricia se sorprendió.

—¿Se puede reservar una parte del templo? ¿No se supone que ante Dios todos somos iguales?

—Tía, a tu edad, ¿todavía crees en eso de que todos somos iguales? —replicó Cecilia con una sonrisa irónica.

—Hace mucho que dejé de creerlo —admitió Patricia con un suspiro—. Los poderosos siempre imponen su voluntad, es el pan de cada día.

—¿Por qué no esperan un poco? —sugirió Selena—. Tal vez se vayan pronto.

—No puedo esperar. Vengo a pedir por mi vida amorosa, y justo esa es la capilla para las peticiones de amor —dijo Cecilia, y se adelantó con determinación para discutir con los encargados.

Capítulo 190 1

Capítulo 190 2

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