Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 195

Adrián vio a Selena en el suelo, completamente empapada. Aún no se había duchado; llevaba la misma ropa, y el cabello se le pegaba al rostro, dándole un aspecto desolador.

—¿Qué pasó? ¿Te caíste? —Se acercó de inmediato para ayudarla a levantarse.

Pero ella lo apartó con una fuerza inesperada y señaló la puerta, con la voz quebrada por la rabia.

—¡Vete!

Adrián, que acababa de salir de la ducha, volvió a mojarse bajo el chorro de agua.

—¡Basta, Selena! ¿Qué es lo que quieres? —explotó él. Solo intentaba ayudarla y ella lo rechazaba con esa frialdad.

—¡No quiero verte! ¿Entiendes? ¡Lárgate, no quiero verte! —Selena estaba al borde de un colapso. Se acurrucó en el suelo, rechazándolo con cada fibra de su ser, odiando su cercanía.

Adrián la miró, perplejo por la aversión en su rostro, como si él fuera una especie de monstruo. La ira se apoderó de él. Sin saber por qué, la sujetó por la barbilla, bajó la cabeza y la besó con una furia helada en sus labios fríos.

Selena se quedó paralizada, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa.

Él la besaba con insistencia, saboreando la dulzura de sus labios, queriendo más…

De repente, ella lo empujó con todas sus fuerzas y se frotó la boca con el dorso de la mano, con una expresión de asco.

—No me toques. Me das asco —dijo, con un miedo real a que le contagiara alguna enfermedad de las mujeres con las que se acostaba.

—Tú… —El gesto de repulsión de Selena avivó aún más la furia de Adrián—. ¿Qué te pasa? Somos marido y mujer…

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir