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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 292

La conferencia de la Dra. Molina se llevó a cabo según lo programado. Jazmín y Selena se presentaron en el evento.

Ambas trajeron los resultados del proyecto que la Dra. Molina les había encargado.

Jazmín se sentía inquieta; tenía el presentimiento de que, una vez más, quedaría en desventaja.

Así que decidió perturbar la concentración de Selena, desestabilizarla.

—Jazmín, ¿ese en tu dedo anular es un anillo de compromiso? ¡Es enorme y brilla muchísimo! —La clase de la Dra. Molina era abierta al público, y muchos profesionales de la industria habían asistido. Jazmín se encontró con algunas amigas.

Una de las chicas exclamó sorprendida:

—Nunca había visto un diamante tan hermoso.

Selena estaba sentada justo delante de Jazmín, por lo que podía escuchar cada palabra.

Jazmín sonrió con modestia.

—Sí, me lo regaló un amigo.

—Un novio, querrás decir. La última vez escuché que tu novio es el heredero de un importante consorcio. Todas te envidiamos muchísimo, y ahora que lo vemos, vaya que tiene poder adquisitivo —comentó una de las mujeres, entre chismosa y envidiosa.

—Bueno, sí. Su mayor pasatiempo es ganar dinero. Él dice que el dinero que se gana debe gastarse en las personas que valen la pena —dijo Jazmín a propósito.

Selena frunció el ceño. Era cierto, Adrián también había dicho antes que no le interesaban los amoríos, que su mayor interés era ganar dinero.

Era como si las piezas encajaran. Selena se rio de sí misma. ¿Por qué se sentía tan mal?

La bondad de Adrián hacia Jazmín siempre había sido evidente, ¿no?

—¡Wow! Esas son palabras de un verdadero magnate. Jazmín, he oído que tu novio solo tiene veintinueve años y es más guapo que un actor de cine. ¡Qué suerte tienes, amiga! —exclamó otra mujer mayor, con evidente envidia.

Jazmín sonrió tímidamente.

—Sí, es bastante increíble. Pero no me envidien, seguro que ustedes también encontrarán a alguien genial.

Selena se obligó a no prestar atención a la conversación, pero era como un veneno que se le metía en los oídos.

Especialmente la frase de Jazmín: «es bastante increíble», le rompió algo por dentro.

Enamorarse a ciegas tenía secuelas muy profundas.

La mente de Selena se llenó, sin poder evitarlo, de recuerdos de ciertas noches.

Adrián tenía un fetiche. En su intimidad, no siempre le gustaba estar en la cama. Prefería los espacios reducidos: el carro, e incluso una vez la llevó al pequeño almacén del tercer piso.

Entonces, ¿todo lo que ella había vivido, Jazmín también lo había vivido?

Cuando Selena terminó, la Dra. Molina le dio una valoración muy alta y la miró con satisfacción y admiración.

Jazmín también presentó su discurso. Su investigación de esta vez era una compilación de los resultados de varios de los principales científicos de su laboratorio. Mientras hablaba, titubeó un par de veces. Miró de reojo a la Dra. Molina y notó que fruncía el ceño de forma evidente.

El pánico de Jazmín aumentó y cometió varios pequeños errores más durante el resto de la presentación.

La crítica de la Dra. Molina fue una sola frase: «Necesita mejorar».

Jazmín regresó a su asiento, pálida y con los dedos apretados. Resultó que la que había perdido la concentración había sido ella. De nuevo, se sentía como una payasa.

***

Al finalizar la conferencia, la Dra. Molina invitó a Selena a su oficina para charlar.

Jazmín observó a las dos mujeres hablando a lo lejos, sintiendo una creciente ansiedad. Quería acercarse para escuchar de qué hablaban.

Pero la Dra. Molina no la había invitado; solo se llevó a Selena a su oficina.

Jazmín, frustrada, dio un pisotón en el suelo, pero no podía hacer nada.

Justo en ese momento, recibió una llamada de la abuela Rojas.

—Jazmín, ¿estás libre esta noche? Acabo de salir del hospital y Adri dijo que cenáramos juntos.

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