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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 62

Selena estaba cerca de Adrián y, en el silencio de la sala, pudo oír la voz de la mujer. La voz de Jazmín era peculiar, con un toque de coquetería natural que Selena reconoció al instante.

Adrián, con el celular en la mano, se dirigió hacia el exterior.

—¿Qué noticia? —preguntó.

—Esta mañana hay un congreso médico en el Hospital Central, organizado por la dirección. Abarca varias especialidades, y supongo que mi prima ha sido invitada. Imagino que el Dr. Velázquez también irá.

—¿Tú también vas? —preguntó Adrián con voz grave.

—A mí también me invitaron —respondió Jazmín, y luego añadió en un tono más bajo—: Adri, como el mayor inversor de nuestra empresa, si quisieras asistir como oyente, podrías hacerlo.

—No voy a ir —dijo Adrián con firmeza.

Jazmín pareció sorprendida y un poco decepcionada.

—De acuerdo. Entonces buscaré la oportunidad de hablar con el Dr. Velázquez a mediodía.

Adrián colgó y volvió al comedor.

Observó la ropa de Selena. Antes, ella solía vestir de forma sencilla y discreta, con un estilo sobrio y elegante. Pero hoy llevaba una falda gris ajustada que le llegaba por debajo de la rodilla, con una abertura trasera que dejaba ver sus piernas esbeltas y pálidas. La combinaba con una camisa de color oro rosado y unos aretes de perlas. No llevaba ninguna otra joya llamativa. Encima, un abrigo de lana blanco. Su largo cabello estaba recogido en un moño elegante que le daba un aire profesional, pero con un toque de sofisticación propio de una mujer joven.

Selena estaba apurada por salir. Desayunó con su hijo, se despidió de él con un montón de besos. El niño, al tener compañía para jugar, no hizo ningún berrinche.

Adrián, al ver la prisa de Selena por irse a algún sitio, ensombreció la mirada.

El edificio administrativo del Hospital Central estaba lleno de actividad. Investigadores de diversas áreas se habían reunido allí.

La conferencia llevaba unos diez minutos. El ambiente, riguroso y académico, se había vuelto silencioso mientras todos escuchaban con atención al ponente.

En ese preciso instante, una puerta lateral se abrió y un hombre con un abrigo negro entró.

Los ojos de Jazmín se iluminaron. El protagonista había llegado.

Selena no se dio cuenta de que Gonzalo había entrado. Estaba sentada en las primeras filas, tomando notas en su computadora portátil. De repente, una figura esbelta se sentó en el asiento vacío a su lado.

Una ráfaga de un aroma fresco y amaderado la alcanzó, y por instinto, giró la cabeza. Se encontró con una mirada fría y penetrante.

Selena se quedó atónita. ¿No era ese el conflictivo de Gonzalo?

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