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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 99

Sentados juntos, transmitían una extraña sensación de paz y armonía.

—El Dr. Velázquez y mi prima también están aquí —dijo Jazmín, sorprendida.

Julián, al ver que Gonzalo había sido reclutado por el Laboratorio SemillaViva, se ensombreció.

Adrián observaba cómo hablaban mientras comían, como si estuvieran en su propio mundo, ajenos a todo lo que los rodeaba.

—Fer está en casa, tengo que ir a cuidarlo. Provecho —dijo Adrián, perdiendo el apetito por completo. Se levantó y se fue.

Jazmín intentó detenerlo, pero al final, desistió.

Aunque Julián estaba resentido con Selena por haberse llevado a Gonzalo, como director de una empresa de biotecnología, no podía dejar pasar la oportunidad de reclutar a un talento de ese calibre. Se acercó a su mesa.

—Dr. Velázquez… ¡qué casualidad! ¿Nos sentamos juntos? —preguntó Julián con amabilidad.

—Lo siento, estoy hablando de trabajo con Selena. Es información confidencial —respondió Gonzalo con sequedad.

—Ah, de acuerdo. Ya quedaremos otro día —dijo Julián, forzando una sonrisa. Se dio la vuelta y se fue con el rostro sombrío.

Gonzalo dejó los cubiertos, se reclinó en la silla con los brazos cruzados y examinó la expresión de Selena.

—Me he manchado la cara, ¿o qué? —preguntó ella al notar su mirada.

—¿Esperas que te diga que eres más bonita que una flor? —replicó Gonzalo con indiferencia.

—No, no es eso. Me conozco —respondió Selena, extrañada.

—Selena, hay algo que no sé si debería decirte —suspiró Gonzalo.

—Dígalo sin rodeos, Dr. Velázquez.

—Entendido. Gracias por el consejo. De todas formas, él y yo no podríamos ser amigos —respondió con indiferencia.

—Aunque te vayas a divorciar, mientras sigas casada, es mejor que evites este tipo de problemas —añadió Gonzalo, cuyo rostro se relajó al oír su respuesta.

Selena sintió una profunda amargura.

—Gracias por el consejo. Tendré más cuidado —dijo, terminando de comer.

Gonzalo la siguió hasta que la vio entrar en su cuarto de descanso. Luego, con las manos en los bolsillos, se fue al suyo.

El Laboratorio SemillaViva ya había solicitado la patente del nuevo medicamento. Fabián le pidió a Selena que escribiera varios artículos para publicarlos en foros de prestigio, lo que aumentaría la reputación del laboratorio y su influencia personal. Selena aceptó.

El tiempo pasó, entre el trabajo y la tensión. Tres días después, el señor Arias comenzó a comer. Las erupciones de su piel desaparecían y el medicamento aceleraba su recuperación.

La familia Arias estaba inmensamente agradecida a Selena. Había salvado al pilar de su familia.

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