Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 100

—Selena, le salvaste la vida a mi padre. Te debo una. Si alguna vez necesitas algo, lo que sea, cuenta conmigo —le dijo Yago en privado, después de que sus familiares se fueran.

Selena sabía que hablaba en serio.

—Es mi deber, no tienes por qué agradecerme —sonrió.

Yago la miró. Era una mujer brillante, con un profundo sentido de la vocación.

—Lo sé, pero nunca olvidaré este favor —insistió Yago.

En ese momento, Virginia se acercó. Con las manos a la espalda, se sentía culpable por haberse opuesto al medicamento del Laboratorio SemillaViva, lo que casi le cuesta la vida a su tío. Sabía que su parcialidad por Jazmín la había llevado a tomar esa decisión.

—Señorita Torres, lo siento. Lo del otro día… le pido disculpas —dijo Virginia, a regañadientes.

—No tiene por qué disculparse, señorita Arias. Todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión —respondió Selena con indiferencia.

—Aun así… si por mi culpa la salud de mi tío hubiera empeorado, me sentiría fatal —dijo Virginia, con los ojos enrojecidos.

Selena la miró. Sabía que era muy amiga de Jazmín y que era normal que se pusiera de su parte.

—Es natural que se preocupara por el vicepresidente. En este asunto no hay buenos ni malos. Usted también actuó de buena fe —dicho esto, Selena se fue.

Virginia parpadeó y miró a Yago.

—Hermano, ya le he pedido perdón. ¿Sigues enfadado conmigo?

Yago siempre había sido indulgente con su prima, pero esta vez, su parcialidad merecía una lección.

—La próxima vez, no juzgues a la gente con prejuicios —dijo, y se fue.

—¡Vaya! —sonrió Virginia—. Las cosas avanzan rápido, ¿eh?

—Sí, es muy detallista —dijo Jazmín con timidez.

Virginia recordó la actitud fría de Selena y sonrió para sus adentros. «Qué inútil, ni siquiera puede retener a su propio marido».

—Jaz, ¿cuándo se divorcian? —preguntó con curiosidad.

—No lo voy a presionar. Dejaré que las cosas sigan su curso —respondió Jazmín, tras una breve pausa.

—¿Cómo que no? ¿Y si se aferra al título de señora Rojas para toda la vida? ¿Vas a esperarlo eternamente? —dijo Virginia, indignada—. La juventud de una mujer es muy valiosa.

—Lo quiero y respeto sus decisiones. Puedo esperar —respondió Jazmín, con la apariencia de ser la mujer más comprensiva del mundo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir