Entrar Via

La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 16

Sus ojos oscuros, al quitarse los lentes, revelaron un destello de furia arrogante.

Tomás, como si ya esperara esa reacción, le puso una mano en el hombro y le dijo:

—No te lo muestro para que te enojes, sino para que reconsideres a esta mujer de forma racional.

—Haga lo que haga, ella siempre tendrá la razón —dijo Ariel con una suavidad firme.

Tomás se quedó perplejo.

—Ariel, ¿eres consciente de tu posición? Quizás ellos solo tuvieron una pelea de pareja y ya se reconciliaron.

Ariel bajó la mirada y volvió a ver el video en el celular.

Sin conocer el contexto completo ni saber lo que ella pensaba, era cierto que no debía interferir demasiado.

Pero en ese video, todas las acusaciones apuntaban hacia ella. ¡Todos la estaban atacando!

Ariel apartó el brazo de Tomás de un manotazo.

Se acercó a la ventana y, con una voz grave y gélida, ordenó:

—Necesito que hagas dos cosas…

***

La policía llegó a la Hacienda de las Rosas y, a pesar de una búsqueda minuciosa, no encontraron ninguna cámara instalada clandestinamente.

Sin embargo, no cabía duda de que el video había sido grabado desde el estudio.

Los oficiales interrogaron a todos uno por uno.

Los empleados estaban aterrados.

Solo Selena no mostraba ni una pizca de nerviosismo, repitiendo una y otra vez que no sabía nada.

Fabio llegó en su carro y, primero, le lanzó una mirada cortante a Karina.

Luego, se acercó a los policías, les dio la mano y comenzó a negociar.

—Gracias por su trabajo. En realidad, la cámara del estudio la instalé yo… Compensaré a mi esposa. No hay necesidad de malgastar recursos policiales en una pelea de pareja.

Sebastián tenía contactos en la policía, así que seguramente Fabio ya había hablado con él.

Además, cuando Karina hizo la denuncia, no mencionó que el video estuviera maliciosamente editado, lo que simplificó las cosas.

Los policías hicieron su trabajo de forma protocolaria, tomaron notas, dieron un par de sermones y se retiraron.

Karina observó al hombre y a la mujer que estaban tan juntos que sus sombras se fusionaban en una sola línea.

—¿No creen que deberían disculparse conmigo? —Su voz era firme.

Descalza, medía un metro setenta y cuatro, y con los tacones puestos, su presencia imponente al cuestionarlos era innegable.

Selena, asustada, se escondió detrás de Fabio y le tiró suavemente de la manga.

—Fabio, a Caro le gusta hacer la tarea en el estudio últimamente, pero no le gusta que la vigilen. Me preocupaba que hiciera algo peligroso, así que instalé la cámara a escondidas y, por accidente, grabé tu discusión con ella.

»Pero, de verdad, no edité el video para subirlo a internet a propósito. Fue porque… porque ella me pegó, luego te pegó a ti y casi mata a la señora. No dejaba de lastimar a la familia que tanto quiero. Estaba tan enojada y triste que por eso lo hice…

Una lágrima cayó inesperadamente sobre la mano de Fabio.

Su corazón se ablandó por completo.

El video se había vuelto viral en todos los grupos de trabajo de Andes Chip. Se podría decir que más de la mitad de Ciudad Centauro ya lo había visto, y la reputación de Karina estaba por los suelos.

Seli era joven, pura como un lirio. Cometió un error por impulso. No podía permitir que la vieran como la mala de la historia.

Karina ya tenía mala fama y había hecho tantas cosas imperdonables que cargar con la culpa era lo menos que se merecía.

Tras sopesarlo, Fabio sentenció:

»Florencia, gracias —dijo Karina, apretando la mano de su amiga.

Florencia le devolvió el apretón.

—Soy yo la que debería agradecerte por elegirme como tu amiga.

Florencia había crecido siendo maltratada por su madrastra y, debido a su carácter dócil, siempre era objeto de burlas y acoso.

Hubo un tiempo en que le aterrorizaba acompañar a Sebastián a los eventos, porque él siempre se iba por su cuenta y la dejaba sola.

Fue Karina quien notó su incomodidad y nerviosismo.

Desde entonces, para protegerla, Karina, a quien no le gustaba asistir a esos eventos, comenzó a acompañar a Fabio con frecuencia.

Pero ella se sentía tan tonta e inútil. Ahora que Karina necesitaba que la defendieran, no se le ocurría ninguna forma práctica de ayudar, así que solo podía escribir en su celular, comentario tras comentario: [Por favor, dejen de insultarla. Ella es una persona maravillosa, de verdad.]

Gracias a la compañía de Florencia, el ánimo de Karina mejoró un poco.

Pero la calma duró poco.

Apenas habían servido la comida cuando Sebastián empezó a llamar a Florencia insistentemente, obligándola a irse.

Karina le dijo que no se preocupara, pero en el instante en que el chofer se llevó a Florencia, sus hombros se desplomaron.

Sintió una sensación de vacío, como si flotara en el aire.

Pidió una botella de vino tinto y se quedó bebiendo sola.

De repente, escuchó una voz clara, limpia como el agua:

—¡Señora!

Karina levantó la vista y vio a Melisa y a Ariel.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío