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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 24

—Cuñada, tú… ¿qué vas a hacer?

—¿No que eres muy lista? Adivínalo.

Tras decir eso, la expresión de Karina se endureció y, con un rápido movimiento, rasgó el vestido de gala de Selena.

Selena soltó un grito agudo.

Se cubrió el pecho apresuradamente con las manos. Solo le quedaban las pezoneras y unos shorts ajustados.

Suplicó desesperadamente:

—Cuñada, golpéame si quieres, pero por favor, devuélveme la ropa.

—Cuando arruinaste mi vestido, ¿por qué no pensaste que este día llegaría?

—Seli, con estas joyas, te ves mejor sin ropa. No grites, no hagas ruido, y espera a que tu querido hermano venga a buscarte.

Karina salió, con una burla helada y desafiante brillando en sus ojos.

Selena se acurrucó en una esquina del sofá, abrazándose a sí misma mientras lloraba en silencio.

No había nada con qué cubrirse, y para colmo, estaba en la zona de hombres. En cualquier momento podría entrar alguien.

De vez en cuando, escuchaba pasos fuera de la puerta, como notas mortales que taladraban sus oídos.

No se atrevía a pedir ayuda, solo gritaba en su mente: «Hermano, hermano, ¿dónde estás? ¡Sálvame!».

***

Fabio estaba sosteniendo una copa, platicando de negocios con otras personas.

Una figura alta y esbelta pasó a su lado.

Percibió una fragancia fresca y sutil, idéntica a la que usaba Karina.

Levantó la vista para seguirla. La silueta de esa persona se parecía tanto a la de Karina…

Justo cuando iba a seguirla para asegurarse, escuchó a alguien decir:

—Una de las empleadas acaba de decir que hay una sorpresa en uno de los salones de la zona de hombres, vamos a ver.

Fabio no le dio importancia.

Hasta que escuchó que la sorpresa era una mujer completamente desnuda. De repente, recordó algo que había sucedido muchos años atrás. Con una expresión grave, tiró la copa y corrió a buscar a Selena…

—No me tomen fotos.

—¡No me tomen fotos!

—Deberías entrar. Hay un buen espectáculo que ver.

Florencia la miró con recelo, pero no hizo más preguntas y le entregó el vestido limpio.

Cuando entró al salón, notó que todos tenían expresiones muy peculiares.

Murmuraban sobre una mujer sin ropa y que la familia Torres siempre daba de qué hablar.

Justo cuando se preguntaba qué pasaba, giró la cabeza y vio a Fabio salir cargando a Selena, con una expresión asesina en el rostro…

***

Karina no sintió la satisfacción de la venganza cumplida.

Esas dos personas aún no habían empezado a pagar lo que le debían.

Caminó hacia el centro de la ciudad, intentando que el bullicio ahogara su soledad.

Sin darse cuenta, terminó entrando al Club del Jardín Secreto.

Lucas solía decir que ella era como una guerrera invencible, y que lo único que podía derribarla eran tres copas de alcohol.

Con una, se ponía alegre; con dos, se emborrachaba; con tres, perdía el conocimiento.

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