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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 41

—¿Por qué habría de mentirte? Tú me diste el cascabel de la suerte; lo justo es corresponderte, ¿no?

Karina no le dio muchas vueltas y le entregó el reloj de hombre a Ariel.

Cuando Ariel recibió el regalo, su respiración era un poco inestable, pero sus ojos brillaban con intensidad.

Sintió claramente cómo su corazón se aceleraba.

—¿Un reloj?

Karina respondió con total naturalidad:

—Eres doctor, te será más práctico para ver la hora.

—¿Me lo pongo?

«¿Ahora? ¿Por qué actúa como un niño, tan impaciente por abrir un regalo?», pensó Karina.

—Claro —dijo ella.

Después de ponerse el reloj que Karina le regaló, Ariel sintió el pecho lleno de satisfacción y felicidad, y lo examinó de cerca con los ojos entrecerrados.

Desde el otro lado, se escuchó la voz de Melisa:

—¡Es una cámara instantánea rosa de Pulso Tech! Me encanta.

Ariel apartó la vista de Melisa y comentó, como si nada:

—Ese modelo de cámara para niños de Pulso Tech es un clásico. Muchos niños la usan en el extranjero.

—Lástima que la tecnología de Pulso Tech se quedó atrás —respondió Karina—. Su nombre ya casi no se escucha en el mercado.

—Un amigo mío es directivo en Pulso Tech. Tengo información interna, ¿quieres oírla?

La curiosidad de Karina se despertó y asintió con entusiasmo.

—Consorcio Panamericano adquirió Pulso Tech.

Karina se quedó de piedra.

—Consorcio Panamericano no fabrica productos electrónicos ni tiene negocios de semiconductores. ¿Para qué compraría Pulso Tech?

—Bueno, eso... —Ariel no continuó.

El corazón de Karina ya no podía calmarse.

Si Consorcio Panamericano se hacía cargo de la línea de producción de chips de Pulso Tech, sin duda contratarían ingenieros de chips. ¿No sería esa su oportunidad de trabajo?

***

En ese lugar, ni la policía se atrevía a entrar sola para hacer un arresto.

Todos ahí tenían habilidades especiales.

Se decía que era una organización que operaba en secreto y silencio, cometiendo todo tipo de fechorías para proteger los intereses de su familia.

Karina se atrevía a provocarlos. ¡Estaba buscando la muerte!

Fabio pisó el acelerador a fondo y el carro salió disparado de la Hacienda de las Rosas como una flecha.

Selena bajaba del segundo piso con Caro y justo vio el carro de Fabio marcharse.

—¿A dónde va mi hermano tan tarde?

Le preguntó a Sebastián, que estaba sentado en el sofá jugando con su celular.

Sebastián respondió sin levantar la vista:

—Fue a Residencial Las Ceibas a buscar a Karina.

A Caro no le gustó oír eso.

—¿Por qué papá sigue buscando a mamá? ¿Acaso olvidó que mañana tiene que llevarme al Jardín de la Élite? ¿Tía? ¿Tía?

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