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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 76

No volvió a comer en el restaurante del Residencial Las Ceibas. Melisa extrañaba un poco a Karina, así que incluso en fin de semana, se levantó temprano y bajó a esperarla en la entrada del edificio. Karina caminaba deprisa, pero se detuvo instintivamente al oír la voz de Melisa. Miró a su alrededor y, al no ver a Ariel, se relajó.

—Melisa, ven que te abrace.

Karina se dio cuenta de que cada vez le gustaba más Melisa. Cada vez que la veía, sentía la necesidad de abrazarla, como una adicción de la que no podía escapar. Melisa no tenía muchos músculos; sus huesos estaban cubiertos por una fina y uniforme capa de grasa, y su piel era blanca, suave y tersa. Era muy blandita. Quizás porque sabía que era la hija de la doctora Nayeli, al verla sentía un impulso de protegerla y cuidarla.

—Hace muchos días que no la veía, señora. No sabía en qué andaba ocupada.

Karina le tocó la puntita de la nariz respingada.

—Estaba ocupada preparando un regalo. Justo tengo un regalito para ti.

—¿Un regalo? —Melisa se frotó las manos con expectación—. ¿Qué es, señora?

Karina la bajó al suelo un momento y sacó un anillo rosa de su bolso.

—Es un anillo inteligente para niños, con lector de huella. Lo hicimos entre mis compañeros y yo. Puede abrir puertas, hacer y recibir llamadas, tiene localización en tiempo real, puede tomar fotos y conectarse a tu cámara para enviar las imágenes con un solo toque.

—¡Guau! ¿Entonces puedo llamarla?

—Claro. No necesita tarjeta SIM, pero tendrás que conseguir tu propia línea telefónica...

Por el rabillo del ojo, Karina vio a Ariel salir del edificio. Su expresión cambió de repente y le dijo a Melisa:

—Juega con él un rato, se me hace tarde para el trabajo.

En realidad, él era la última persona con la que quería ir a la expo. Ella ya era mordaz y no sabía cómo halagar a los clientes. Pero Germán era peor; prácticamente no hablaba con nadie. Sin embargo, Germán era bien parecido. Su flequillo desfilado caía sobre sus cejas, tenía ojos rasgados y alargados, y un rostro de zorro en forma de triángulo invertido. Una belleza andrógina.

Ojalá que hoy hubiera más clientas...

***

Al entrar al salón de exposiciones, lo primero que vieron fue el stand de Andes Chip, ubicado en el lugar central. Ya había bastante gente probando los nuevos productos, mientras siete u ocho empleados daban explicaciones con paciencia.

Para sorpresa de Karina, Fabio también estaba allí, siendo entrevistado por un periodista. A su lado estaba Selena. El reportero dijo unas palabras de introducción y el camarógrafo enfocó a Fabio. Su traje negro era impecable, y sus zapatos de piel mostraban un acabado exquisito.

Karina apartó su mirada serena y se dirigió a su propio stand. Fabio notó la figura de Karina por el rabillo del ojo y le lanzó una mirada aparentemente casual. El reportero y el camarógrafo también la miraron de reojo con clara intención…

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