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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 88

En cuanto Fabio se aseguró de que Selena estaba bien, llamó a Esteban a su oficina de inmediato.

—¿Ya llegaron las joyas que ordené para la señora?

Esteban respondió: —Tardarán unos cinco días más en llegar.

¿Cinco días? Faltaba una semana para que él y Karina firmaran el divorcio, así que llegaban a tiempo.

—Bien, y revisa si esta semana tenemos algún aniversario.

Durante el primer año de su matrimonio, él mismo se encargaba de prepararle sorpresas de aniversario a Karina.

Pero después de que los padres de ella fallecieron, Karina se sumió en una tristeza constante, lo que también afectó su estado de ánimo.

Desde entonces, dejó de darle importancia a los aniversarios.

Se lo encargaba todo a Esteban, quien elegía los regalos y los enviaba en su nombre...

Esteban revisó las notas de su celular.

—Director Torres, en cinco días es justo su aniversario de bodas con la señora.

***

En Viva Chip.

Karina había estado tan ocupada esos días que casi deseaba poder dormir en la oficina.

El equipo tenía que escribir más de un millón de líneas de código.

Y cada circuito requería un método de cálculo diferente para la programación.

El sistema del framework subyacente era complejo.

Aun con la colaboración eficiente de su equipo, y calculando un promedio de 500 líneas por persona al día, escribir más de un millón de líneas de código les llevaría medio año.

En su plan de integración de cien días, había incluido una dirección técnica para desarrollar herramientas de automatización de código.

Pero era solo una dirección, no algo que se pudiera lograr de la noche a la mañana.

Ariel le envió un mensaje de voz a Karina para informarle sobre el arresto de la Sra. Morales.

Karina, tras escucharlo, respondió con unas pocas palabras: —[Se lo merecía].

Justo después, recibió un mensaje de Fabio.

No había bloqueado a Fabio en WhatsApp porque sabía que, aunque lo hiciera, si él quería encontrarla, tenía mil maneras de hacerlo.

Cuando Karina llegó, Ariel la estaba esperando solo en la entrada.

—¿No vino Melisa? —preguntó Karina.

—Todavía está con sus abuelos —respondió Ariel.

Karina asintió. De repente, sintió que era un poco incómodo estar a solas con él, algo que nunca antes había sentido.

El restaurante tenía una forma peculiar de tomar la orden.

Primero, un médico tradicional le tomaba el pulso al cliente y, basándose en su diagnóstico, le “recetaba” un menú.

Las damas primero, así que Karina fue la primera.

El médico tradicional se acarició la barba y dijo: —Su pulso es tenso. Ha estado bajo mucho estrés y muy irritable últimamente, ¿verdad?

Karina sonrió levemente.

«Pues claro», pensó. «Con tanto coraje que hago todos los días, seguro ya tengo nódulos».

—Le receto una sopa de costilla con abulón y melón amargo para calmar el carácter.

Cuando le tocó el turno a Ariel, el médico frunció el ceño, negó con la cabeza y suspiró profundamente.

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