Sebastián le había allanado el camino a Sabrina, enseñándole muchas cosas. No solo la ayudó; la protegió bajo sus alas cuando era más vulnerable y cuidó su crecimiento. De lo contrario, la habrían aplastado antes de empezar.
Ahora, desde su posición, Sabrina veía cosas que antes no notaba.
Al mencionar a Sebastián, Daniela soltó una risa pícara.
—Je, je, te lo dije. Quedarse con Sebastián fue buena inversión. Mira que Eva tiene muchos simps, pero ninguno da el ancho; Hache podría acabar con todos ellos él solito.
Daniela recordó algo.
—Sabrina, tú y Hache… ¿ya tienen fecha?
—¿Fecha de qué? —preguntó Sabrina.
—Hache anda viendo casas últimamente, y hasta me preguntó qué estilo de decoración te gusta… Parece que está planeando remodelar. ¿Está preparando el nido de amor? Sabrina, ¿ya están planeando la boda?
Sabrina guardó silencio unos segundos y dijo:
—No, Hache y yo aún no estamos juntos…
Daniela la interrumpió:
—Sabrina, ¿no has visto Instagram últimamente?
—No, he estado muy ocupada. ¿Qué pasó?
Daniela la miró como si fuera un bicho raro.
—Tu Sebastián ya lo hizo oficial en Instagram hace rato, ¿y tú dices que no están juntos?
Al oír eso, Sabrina sacó su celular y abrió el Instagram de Sebastián. Casi se le cae el teléfono.
Una foto de dos manos entrelazadas llenaba la pantalla. Cualquiera que conociera a Sabrina reconocería su mano al instante.
Sebastián, cuando era su guardaespaldas, había agregado a casi todos los amigos de Sabrina para facilitar la comunicación. Marcelo Blanco, Daniela, Carolina Nieves… e incluso amigos de André, Gabriel y Jorge. Y claro, Thiago Carvalho y Romeo Castillo.
Sabrina checó la fecha de la publicación: fue el mismo día que Ulises recibió el disparo. Recordando la expresión de Sebastián al disparar, una leve preocupación surgió en el fondo de su corazón.
En ese momento, la secretaria tocó a la puerta para recordarle que debían ir a la firma del contrato.
***
Al terminar la firma, Sabrina se disponía a irse cuando el gerente de proyectos de la otra parte la detuvo.
—Señorita Ibáñez, el presidente de nuestra compañía desea verla un momento.
La familia extranjera con la que colaboraban esta vez tenía un poder comparable al de la familia Silva. Sabrina nunca había visto al presidente de esa empresa. Aceptó la invitación y siguió a la secretaria hasta la puerta de una habitación.
La secretaria tocó y la invitó a pasar.
Al ver a la persona dentro de la habitación, un destello de sorpresa cruzó los ojos de Sabrina, pero recuperó la compostura de inmediato. Iba a saludar, pero la otra persona se le adelantó:
—No eres suficiente para Sebastián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...