La empresa que había firmado con Sabrina esta vez pertenecía a una familia extranjera.
Sin embargo, el presidente de la compañía resultó ser un hombre joven de rasgos latinos.
Parecía tener menos de treinta años, llevaba el cabello corto y bien peinado, un par de aretes de diamantes en las orejas y, en su rostro atractivo y varonil, se notaba un toque de rebeldía.
Sabrina observó al hombre que tenía enfrente.
—¿Eres amigo de Hache?
—Podría decirse que sí —respondió él—, aunque creo que la palabra «socio» es más adecuada.
«¿Socio?».
Sabrina repitió la palabra mentalmente.
Para ella, un socio tenía mucho más peso que un amigo.
Un socio era alguien con quien habías pasado por situaciones de vida o muerte; alguien a quien, en el momento de mayor peligro, podías confiarle tu espalda.
Sabrina rara vez escuchaba a Sebastián hablar de sus amigos, pero era imposible que no los tuviera.
El hombre miró a Sabrina y añadió:
—Permíteme presentarme. Mi nombre en español es Samuel Sheffield, y actualmente soy el patriarca de la familia Sheffield.
Otro líder de una familia poderosa.
Los amigos de Sebastián, como era de esperarse, no eran personas comunes.
Sabrina extendió la mano.
—Señor Sheffield, mucho gusto.
Sin embargo, Samuel no mostró ninguna intención de estrecharle la mano.
Su expresión era fría.
—Lo siento, solo trato con personas de mi mismo nivel y círculo social. Si acepté firmar este contrato con la señorita Ibáñez, fue únicamente por consideración a Cami. Ella siente que le debe mucho a Sebastián y, como no tiene nada más que ofrecerle, decidió compensarte a ti.
Al escuchar esto, Sabrina no mostró ni vergüenza ni enojo.
Solo sintió que la escena le resultaba extrañamente familiar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...