Sin embargo, Flora no se dio por vencida y continuó haciéndole la vida imposible.
Flora venía de una familia adinerada; tanto en dinero como en contactos, superaba por mucho a Daniela, que era solo una chica normal.
Daniela no podía competir contra esa clase de influencias y, por culpa del acoso, casi la obligan a darse de baja de la universidad.
Al final, Sabrina tuvo que pedirle a Estela Valdés que interviniera en nombre de la familia Valdés para poder solucionar el asunto.
Desde entonces, Daniela quedó completamente desilusionada del amor.
—Flora y su supuesto prometido nunca llegaron a casarse, pero ahora resulta que el tipo sigue obsesionado conmigo y la muy loca vino a molestarme otra vez —relató Daniela, frustrada—. Pensaba quedarme unos días más allá, pero ya no aguantaba el ambiente, así que preferí regresarme...
Antes de que Daniela pudiera terminar la frase, Sabrina la empujó bruscamente a un lado.
—¡Daniela, cuidado!
De la nada, un balde repleto de agua y cubos de hielo voló en su dirección.
Al empujar a Daniela, Sabrina no tuvo tiempo de esquivarlo.
El agua helada y los trozos de hielo que aún no se derretían le cayeron de lleno. Un trozo afilado de hielo le golpeó cerca de la sien, haciéndole un corte en la piel.
Varios guardaespaldas que se encontraban camuflados entre la multitud para proteger a Sabrina corrieron de inmediato hacia ellas.
—¡Señorita Ibáñez! ¿Se encuentra bien?
Normalmente, los guardaespaldas mantenían su distancia para no llamar la atención, pero ante la emergencia rompieron el protocolo.
Sabrina se limpió el agua helada del rostro.
—Estoy bien. Daniela, ¿y tú?
Gracias al empujón de Sabrina, Daniela apenas se había salpicado un poco el cabello, pero estaba ilesa.
Sabrina, por otro lado, estaba empapada de pies a cabeza. El frío del agua la había dejado con los labios temblorosos y pálidos.
De repente, Daniela recordó algo y le tomó la mano de inmediato, llena de pánico.
—Sabrina, ¿tu mano está bien?
Daniela sabía perfectamente que Sabrina había pasado por una segunda cirugía en la mano y todavía estaba en rehabilitación.
Cuando el agua y los hielos le cayeron encima, Sabrina levantó los brazos por instinto para protegerse el rostro. Varios bloques de hielo la habían golpeado en la mano y ella misma no estaba segura de si había sufrido algún daño interno.
Para no preocupar a su amiga, Sabrina esbozó una sonrisa tranquilizadora.
—No creo que sea nada grave. En un rato iré a ver a Andrés Navarro para que me revise.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...