No puedes enseñarme la luz y luego aventarme de regreso al abismo.
Sabrina bajó la mirada.
—Sebas, si aceptas la hipnosis te olvidarás de mí. De esa forma ya no sentirás dolor.
—Sabrina, no voy a aceptar ni terminar contigo ni la hipnosis —declaró Sebastián.
Ella retrocedió un par de pasos y se dio la vuelta para marcharse.
—Entonces no tenemos nada más de qué hablar.
Sebastián la agarró de la muñeca.
—Sabrina, ¿a dónde vas?
Sabrina frunció el ceño.
—Tengo que ir a trabajar.
Al ver que no pretendía huir de la casa, Sebastián le soltó el brazo.
Sabrina regresó al despacho y cerró la puerta.
Se recargó sin fuerzas contra la madera y se deslizó lentamente hasta quedar sentada en el suelo.
Abrazó sus rodillas y se quedó ahí, con la mirada perdida durante un largo rato.
Hasta que el timbre del celular rompió el sepulcral silencio de la habitación.
Sabrina sacó el teléfono y vio que, para su sorpresa, era una llamada de Wendy.
Trató de animarse un poco y contestó.
—Doctora Wendy.
La voz de Wendy sonó tan amable como siempre.
—Señorita Ibáñez, ¿va a estar libre mañana? ¿Cree que pueda darme una vuelta para aprender un poco del doctor Hugo?
En cualquier otra ocasión, Sabrina habría aceptado sin dudarlo.
Pero esta vez, guardó silencio un buen rato antes de responder:
—Lo siento, pero a partir de mañana... Sebas ya no recibirá tratamiento.
Wendy se sorprendió bastante.
—¿Pasó algo, señorita Ibáñez?
La voz de Sabrina denotaba puro cansancio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...