El rostro de Michael estaba pálido como un papel, y el sudor frío le perlaba la frente. Nunca se le había pasado por la cabeza que en el cuarto de Joel hubiera una cámara de seguridad. ¿Quién en su sano juicio pondría cámaras en su habitación? Claro, Michael no tenía ni idea.
Desde que Gabriela se enteró de las lesiones de Joel, sospechó que Michael y Mika estaban tramando algo. Por esa razón comenzó a investigar el accidente de Joel en secreto y, para su sorpresa, descubrió que había algo turbio.
Después de enterarse de que Michael había manipulado el auto, Gabriela mandó a colocar una cámara oculta en el dormitorio de Joel.
Los padres de Joel, incrédulos, retrocedieron un par de pasos. Jamás se imaginaron que todo esto no era producto de la imaginación de Joel o un simple sueño. Mika y Michael realmente habían estado conspirando juntos.
Al ver esta situación, la Señora Lucero no pudo seguir conteniéndose. Se acercó a Mika y le dio una bofetada con fuerza. "¡Mujer desgraciada! ¡Mi hijo siempre fue tan bueno contigo! ¡Tienes el corazón de una víbora!"
Mika, despertada por la bofetada, rompió a llorar. "¡Señora! ¡Soy inocente! ¡Fue él, fue Michael quien me obligó! ¡Señora, estoy esperando un hijo de Joel, su propio nieto! ¡Por favor, perdóneme esta vez! ¡Prometo que no volverá a pasar...!"
No importaba lo que sucediera, ella no podía ir a prisión. No podía ser condenada. Tenía su hijo. Sí, todavía tenía un hijo en su vientre. La familia Lucero seguramente no ignoraría al niño.
La Señora Lucero, llena de ira, se abalanzó hacia Michael y le dio una bofetada. "¡Par de traidores!"
En poco tiempo, Michael y Mika fueron llevados a la patrulla policial. Mientras el vehículo se alejaba, los padres de Joel se acercaron a Gabriela. "Señorita Yllescas, usted es una bendición para nuestra familia Lucero. No sabemos cómo agradecerle. Permítanos mostrarle nuestro respeto."
Dicho esto, la pareja se disponía a arrodillarse ante la joven.
Realmente estaban muy agradecidos con Gabriela. De no haber sido por las pruebas que Gabriela presentó a tiempo, toda la familia habría sido engañada por Michael y Mika.
Sin su hijo, ella había perdido la carta que podía ayudarla. ¿Qué haría ahora? No, no podía quedarse ahí. Tenía que escapar.
Aprovechando un descuido del oficial, Mika se escapó en silencio. Corrió hacia el edificio de la empresa de Ever y se dirigió a la oficina de su tía.
"¡Tía!"
Al ver a Mika, Ever se sobresaltó. "Mika, ¿qué haces aquí?"
Mika, entre lágrimas, se arrodilló ante Ever. "Tía, ¡tienes que ayudarme! ¡Solo tú puedes salvarme ahora!"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...