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La Heredera del Poder romance Capítulo 2440

La cerradura de la puerta fue abierta.

¿Acaso era Dafne, que había regresado?

Armadura se estremeció al pensar en lo que estaba a punto de sufrir, haciendo un esfuerzo por controlarse para no temblar.

Luego, una mano le dio unas palmaditas suaves en la cabeza.

Fueron tan ligeras que en circunstancias normales no le habrían afectado en lo más mínimo. Pero Armadura estaba herido y cualquier contacto, por delicado que fuera, le resultaba insoportable. Sintió una oleada de mareo de inmediato.

¡Esa malvada Dafne!

¿Qué estaba planeando hacer ahora?

"¡No está muerta! ¡Gaby no está muerta! ¡Ella vendrá a rescatarme!" Gritó Armadura con todas sus fuerzas, mirando con furia a la persona que lo había tocado. "¡Eres una mala mujer, y tarde o temprano recibirás tu merecido!"

Pero al ver el rostro de la persona detrás de él, Armadura se quedó perplejo.

Porque no era Dafne, tampoco era Brice, ni nadie de la familia Thefall.

¿Quién era esa mujer?

Era un rostro desconocido, con una piel morena, una cara redonda y unas pecas muy visibles a ambos lados de la nariz.

Era una persona tan ordinaria que pasaría desapercibida en una multitud.

"Doggie."

La extraña habló suavemente, con un ligero tono de voz.

Armadura sintió que esa voz le resultaba muy familiar, y al observarla de nuevo a la mujer, notó que sus ojos eran increíblemente claros, como la estrella más brillante en un cielo lleno de ellas, capaces de guiar a cualquier persona perdida en medio del desierto.

Al ver esos ojos, Armadura tuvo la sensación de que, a través de ellos, podía ver a otra persona.

Era Gabriela.

Al darse cuenta de esto, sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.

Sintió un nudo en la garganta, como un niño que había sufrido una injusticia y de repente vio llegar a alguien que lo iba a defender.

En este mundo, solo Gabriela podía darle esa seguridad.

¡Guau!

En el siguiente instante, Armadura rompió a llorar, con la voz llena de dolor: "¡Gaby! ¡Gaby!"

No cabía duda.

Era Gabriela.

Aunque su apariencia había cambiado, él nunca olvidaría esos ojos.

La primera vez que Armadura abrió los ojos, lo primero que vio fueron esos ojos.

Gabriela extendió la mano y acarició la cabeza de Armadura con ternura. "Mi doggie, vengo a llevarte a casa."

Esa simple frase desmoronó por completo las emociones de Armadura.

A casa.

¿Cuántos días habían pasado?

Finalmente escuchaba esas palabras.

"¡Gaby, por fin viniste!" Armadura lloraba desconsoladamente, deseando contarle a Gabriela todas las injusticias que había sufrido durante esos días.

"No llores," Gabriela le limpió las lágrimas. "Yo me encargaré de que paguen por lo que te hicieron."

Armadura, que solía pesar diez kilos, ahora era solo una bola de pelaje blanco que no llegaba a los diez kilos y tenía una ala rota.

Su cuerpo entero estaba cubierto de cicatrices y manchas de sangre seca.

Con solo mirarlo, cualquiera sentiría escalofríos; nadie sabía realmente las torturas que él había sufrido durante esos días.

Al escuchar las palabras de Gabriela, Armadura olvidó todo su dolor y saltó sobre ella, rodeando su cuello con sus brazos, mientras lloraba desesperado: "¡Gaby, sabía que no estabas muerta! ¡Sabía que volverías para vengarme!"

Toc, toc, toc...

Justo en ese momento, se escucharon el sonido de algunos pasos afuera de la celda.

Gabriela entrecerró los ojos, guardó a Armadura en la mochila que llevaba, se ajustó el sombrero y, con un salto, se apoyó en la pared y trapó hasta el techo.

Parecía una golondrina ágil.

La gravedad en el planeta E-TY889 era diferente a la de la Tierra.

Y con el entrenamiento en artes marciales que Gabriela ya tenía, en E-TY889 podía saltar más alto y más lejos que en la Tierra.

En cuestión de segundos, ella usó sus herramientas para desactivar la red de seguridad instalada en el techo y salir de la celda.

Para cuando los guardias llegaron, la celda estaba vacía.

De inmediato, las alarmas comenzaron a sonar por todo el complejo.

"¡Armadura ha desaparecido! ¡Informen a la señorita de inmediato!"

"¡Cierren todas las salidas!"

La guardia de la familia Thefall reaccionó con una velocidad increíble, y en cuestión de minutos, bloquearon todas las salidas. Ni siquiera podía salir una mosca, y mucho menos una persona.

Pero, por desgracia...

La persona a la que se enfrentaban ere Gabriela.

Mientras tanto, Dafne estaba disfrutando de un baño de rosas en su enorme baño.

Todo el país de Eternidad estaba compuesto por descendientes de terrícolas.

Esa era una desventaja de los terrícolas.

No importaba cuánto avanzara la tecnología, el cuidado de la piel seguía siendo una prioridad; un descuido y la piel se volvía seca y los signos de envejecimiento aparecían rápidamente. Este problema era aún más evidente después de que los humanos se trasladaron al planeta E-TY889, pues el ambiente allí no era tan favorable para la piel.

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