Ella no debería estar en una situación tan desfavorable.
¡Ella y Adam deberían ser una pareja!
Pero ahora, Adam simplemente la ignoraba por completo.
Claro.
Viéndolo desde la perspectiva de Adam, tampoco podía decirse que estuviera equivocado. Al fin y al cabo, todo fue culpa de ella, Adam tenía motivos para resentirse. Si desde el principio no lo hubiera rechazado, seguramente él no habría cambiado tanto.
Esto era una especie de venganza por parte de Adam.
Jasmina apretó los labios, guardó silencio y solo miró la espalda de Adam con una expresión de arrepentimiento en el rostro. Se lamentaba por haberlo rechazado, pero aún más por haber empujado a Sue hacia él.
Nadie entre los invitados, que se habían reunido para ver el espectáculo, esperaba que Adam resultara ser el heredero elegido por la abuela Higuera.
Las miradas curiosas de la gente se volvieron de repente muy distintas.
Había sorpresa, incredulidad...
La abuela Higuera sonrió mirando a don Mar y dijo:
—Don Mar, de hoy en adelante, somos familia. Adam será el heredero de la familia Higuera, y la señorita Sue será la futura señora de nuestra casa. Puede estar tranquilo, nuestra familia jamás va a decepcionar a su nieta mayor.
—¿Abuela? —Adam miró a la abuela Higuera, a punto de decir algo, pero ella lo interrumpió enseguida.
—Adam, ya sé lo que vas a decir. Mi decisión está tomada. ¡Este puesto de heredero es tuyo sí o sí! Ahora la familia Higuera depende de ti. Justo aprovecho este día tan especial para anunciarlo ante todos. Que los que solo ven por interés lo tengan bien claro: ¡Adam es el futuro líder de la familia Higuera en el sistema estelar F! Quien se meta con Adam, se mete con todos nosotros.
Ante esto, el ambiente se calmó. De verdad que la vida da vueltas.
¿Quién hubiera imaginado que un chico común de la Tierra terminaría convirtiéndose en el heredero de la poderosa familia Higuera? Era como un sueño.
La abuela Higuera miró entonces a Sebastián y Gabriela, que estaban junto a Adam, y les sonrió:
—¿Ustedes son el señor Zesati y la señorita Yllescas, cierto?
Sebastián asintió con cortesía.
—Doña Higuera.
Gabriela también asintió.
—Doña Higuera, mucho gusto.
—¡Nada de doña, ya somos de la familia! —respondió con calidez—. Tú eres la hermana de Adam, y tú, su futuro cuñado. Para mí, son como nieta y nieto político. Si no les molesta, díganme "abuela" sin más.
—Abuela Higuera —respondió Gabriela—, entonces tampoco me trate tan formal. Llámeme por mi nombre, Gabi.
A la abuela Higuera le agradó mucho la naturalidad de Gabriela.
—Entonces te llamaré Gabi, igual que Adam.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...