La actitud de Adam era, sin duda, demasiado fría.
Eso tomó un poco por sorpresa a Jasmina.
Normalmente, Adam no tendría por qué tratarla así, con tanta indiferencia.
—Cuñado, es que… —Jasmina eligió con cuidado sus palabras, poniendo una carita de tristeza, de esas que daban ganas de abrazarla—. Aún no he logrado comunicarme con Sue, ¿podrías ayudarme a localizarla?
Quería ver, justo delante de Adam, cómo iba a justificarse Sue por haberla echado de la casa de los Lozano.
Adam solo respondió:
—¿Solo por eso?
—Sí —asintió Jasmina.
—Si no puedes comunicarte con tu prima, puede ser que esté demasiado ocupada. Eres una adulta, deberías ser responsable de tus actos —continuó Adam—. Sue solo te lleva un año. Ella no tiene por qué hacerse cargo de ti.
El mensaje era claro: si Sue podía ir por la vida y salir adelante en este mundo, ¿por qué Jasmina no?
Sue no tenía la obligación de cuidar a Jasmina.
Jasmina se quedó con una expresión complicada.
Jamás se habría esperado esa respuesta de Adam.
Él… seguía molesto.
Jasmina se mordió el labio, sintiendo que ya había hecho suficiente al humillarse delante de Adam, incluso había viajado hasta la Tierra para estar con él y mezclarse con toda esa gente que consideraba inferior.
¿Y Adam?
Adam la trataba así.
¿Acaso el amor no debía ser un esfuerzo de ambos?
No podía soportar esa humillación. Miró a Adam, levantando la cabeza y le dijo:
—Adam, sé que aún estás enojado conmigo, pero ya entendí mi error, de verdad, incluso vine hasta aquí a buscarte, quieres…
Adam frunció el ceño y la interrumpió:
—Jasmina, creo que estás confundida. Sí, al principio fui a una cita contigo, pero ninguno de los dos se interesó realmente. Para mí eres solo la prima de Sue. La persona que amo es Sue. Por favor, ubícate. Hay que saber aceptar la realidad.
Jasmina se quedó pálida, sin poder creer lo que escuchaba.
¿Eso decía Adam?
¿Quería decir que jamás la había amado?
¡Imposible!
¡Eso no podía ser!
Si Adam no la amaba, ¿por qué habría terminado con Sue? Para ella, Sue solo era un reemplazo, nada más.
—¡Te estás engañando a ti mismo! —respondió Jasmina, insistiendo—. ¡Yo sé que te gusto!
Adam empezó a perder la paciencia y frunció el ceño aún más.
—No deberías llamarte Jasmina, deberías llamarte Ilusiones —dijo, frío como el hielo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...