Entrar Via

La Heredera del Poder romance Capítulo 2810

Mario tenía claro que haría que todos supieran que el Estado Luz era inaccesible para cualquiera. Nadie estaba a su altura.

Y luego estaba el país C.

Él siempre había creído que el país C era distinto a los demás; después de todo, el país C siempre había tenido buen ojo para las cosas importantes. Pero esta vez, para su sorpresa, el país C se había aliado con Gabriela, y juntos andaban enredados en sus propias mañas.

Definitivamente, las nuevas generaciones no eran como las de antes.

Con ese tipo de decisiones, ¿cómo pretendían que el país C volviera a levantarse?

Por lo visto, de ahora en adelante solo quedaba confiar en el Estado Luz.

Mario tomó el teléfono y ordenó con voz firme:

—¡Aceleren el ritmo de los experimentos!

Quería que todos vieran los resultados más impresionantes en el menor tiempo posible.

Pero en ese momento, la voz nerviosa de uno de sus asistentes sonó por el auricular:

—Señor Mario, venga rápido, por favor…

—¿Qué sucede? —preguntó Mario, frunciendo el ceño.

—Venga y lo verá usted mismo —insistió la voz al otro lado.

Mario colgó el teléfono con el entrecejo aún fruncido y se dirigió de inmediato al laboratorio.

Diez minutos después, llegó a la puerta y fue recibido por su asistente, que se acercó apurado.

—Señor Mario, por aquí, venga rápido.

Mario lo siguió hasta la mesa de experimentos.

Ahí, al ver a la criatura atrapada en la cápsula de vidrio, Mario se quedó pasmado.

Era una bestia extraña, cubierta de una baba viscosa y asquerosa. Tenía tres cabezas, cinco garras… aunque, mirándolo bien, solo tenía dos cabezas.

—¿Y esto qué es? —preguntó, sin poder ocultar su sorpresa.

Nunca había visto algo tan raro.

El asistente tragó saliva antes de contestar:

—Es… es lo que surgió después de que la célula evolucionó.

Mario entrecerró los ojos, incrédulo.

—¿Cómo dices?

El asistente, visiblemente nervioso, explicó:

—Hace apenas diez minutos, esta cosa era del tamaño de una semilla. Me di la vuelta un segundo y, cuando regresé, ya estaba así de grande…

Mario tampoco entendía cómo podía ser posible. Se acercó al vidrio y observó con atención.

El asistente dudó, pero murmuró:

—Doctor, ¿usted cree que esto…?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder