La fuerza abandonó a Jasmina de golpe, como si alguien le hubiera arrancado el alma. Lloró desconsoladamente, sin poder controlarse.
No entendía cómo había terminado así. Ella, que había nacido en el seno de una familia noble en un mundo avanzado, acostumbrada a ser la consentida de la vida. ¿Por qué el destino se burlaba de ella de esa manera?
Lloró durante un buen rato, hasta que por fin logró calmarse y levantó la mirada hacia la acera llena de gente que iba y venía, sintiéndose más sola y desolada que nunca. Nunca, en toda su vida privilegiada, había vivido algo remotamente parecido a lo que estaba pasando ahora. Apenas llevaban unos días y, sin embargo, ya había experimentado las situaciones más oscuras de su existencia.
Ahora, ni siquiera podía volver al sistema estelar S. Y la Tierra… la Tierra tampoco parecía tener un lugar para ella. ¿Qué iba a hacer?
En medio de su desesperación, el pensamiento de Chris cruzó por su mente. ¿En verdad tendría que humillarse y pedirle ayuda a Chris? No, no quería. No estaba dispuesta a resignarse. Pero si no buscaba a Chris, no tenía otra opción. No tenía documentos, ni registro, ni nada.
Sentada en el suelo, perdida, Jasmina al final tomó una decisión: iría a buscar a Chris. Era preferible eso a morirse de hambre en la calle. Mientras siguiera viva, aún existía la esperanza de regresar al sistema estelar S. Y si lograba volver, podría vengarse de todo lo que le habían hecho.
No podía morir. No lo permitiría. Nadie sabía que estaba en la Tierra, excepto Teresa. Si Teresa no lograba contactarla, seguramente avisaría a sus padres. Llegado ese momento, quizá podría volver a casa. Y si ese era el precio que tenía que pagar por sobrevivir, lo soportaría.
Con esa idea, Jasmina se puso de pie y caminó hacia la esquina. Sabía que la casa de Chris no quedaba lejos, a unos treinta minutos caminando. Sin embargo, por el cansancio y el hambre, tardó casi cuarenta minutos en llegar.
La puerta del apartamento estaba cerrada. Jasmina levantó la mano y tocó suavemente. No tuvo que esperar mucho: Chris abrió la puerta. Al verla, no pareció sorprendido.
—¿Ya lo pensaste? —preguntó Chris con tono normal.
Jasmina asintió, sin decir palabra.
—¿Te comieron la lengua los ratones? —insistió él.
Sabía que Chris solo quería hacerla sentir peor, pero Jasmina no tenía fuerzas para discutir. Tragándose el orgullo, contestó:
—Sí, ya lo pensé.
Jamás hubiera imaginado, ni en sus peores pesadillas, verse en una situación así.
¡Sue! Algún día, juró para sí, Sue pagaría todo lo que le había hecho.
Chris la observó con una sonrisa torcida.
—Si de verdad reconoces tu error, deberías hacer algo para demostrarlo, ¿no crees?
—¿Qué quieres que haga? —preguntó Jasmina, alzando la mirada.
Sin previo aviso, Chris le soltó una bofetada, —¿Para qué esa cara larga? — la bofetada era tan fuerte que le dejó la mejilla ardiendo y le hizo sangrar el labio. El golpe resonó seco en la habitación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...