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La Heredera del Poder romance Capítulo 2846

Jasmina bajó la mirada, con los ojos llenos de una mezcla de emociones que ni ella misma podía descifrar.

Alguna vez, allá en lo alto, había sido un cisne celestial, y ahora, mírala, reducida a esto.

Vaya ironía, pensó.

Pasó un momento antes de que Jasmina lograra reaccionar. —Está bien, cuando termine de comer voy contigo —dijo finalmente.

Solo así Chris se dio por satisfecho.

Cuando terminaron de almorzar, Jasmina acompañó a Chris al hospital.

No importaba la hora, siempre había un montón de gente en ese lugar. Sin embargo, Chris conocía a una doctora, así que no tuvieron que hacer fila. Fueron directo a hacerse los exámenes.

Ambos se sometieron a las revisiones y, ya con los resultados en la mano, Chris llevó a Jasmina al consultorio.

La doctora era una mujer de poco más de treinta años. Al ver a Chris, le preguntó con picardía:

—¿Esta es tu esposa?

—Sí —asintió Chris.

La doctora esbozó una sonrisa y le dijo en tono de broma—: Qué suerte la tuya, ¿eh?

No era para menos. Jasmina, con solo verla, uno se daba cuenta que era una mujer bellísima. A su lado, Chris se veía bastante común, por decir lo menos.

Chris, hinchado de orgullo, respondió:

—Bueno, tampoco es para tanto. Mejor dinos qué dicen los exámenes.

—¿Dónde están los resultados? —preguntó la doctora, extendiendo la mano.

Chris le entregó los papeles de inmediato.

La doctora los revisó y, apenas leyó, miró a Chris con una sonrisa:

—¿Para esto necesitabas hacerte exámenes?

Chris se quedó un poco confundido.

—¿A qué te refieres?

—A que tu esposa está embarazada —le explicó la doctora con naturalidad—. Según los resultados, ya lleva un mes.

Chris se quedó boquiabierto. Volteó a verla, incrédulo.

—¿O sea que... va a tener un bebé?

—Así es —asintió la doctora—. Un mes, más o menos.

¿Un mes? ¿Cómo era posible?

Jasmina sintió que el color se le iba del rostro.

¿Qué estaba pasando? ¿En qué momento había quedado embarazada? ¿Cómo podía estar esperando un hijo de alguien como Chris, un simple mortal cualquiera?

No.

No podía aceptarlo.

¡No podía estar embarazada!

La doctora levantó la vista hacia Jasmina y le preguntó con amabilidad:

—¿En estos días no has sentido algo fuera de lo común? ¿Mareos, náuseas?

Pero Jasmina estaba tan abrumada por la vergüenza y la impotencia, que ni siquiera escuchó la pregunta.

Al ver su expresión, la doctora le guiñó un ojo a Chris:

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