—¿Que no pueda dejar de pensar en ella? —Santiago miró a Mariana, sorprendido, sin poder creer que Vicente hubiera amado alguna vez a alguien que no pudo conseguir.
¡Eso era imposible!
¿Vicente? ¿Quién era Vicente Solos? El jefe de los jefes, el tipo que siempre conseguía lo que quería. ¿Qué clase de mujer podría rechazar a Vicente?
¡Era de no creérselo!
Al ver la expresión de Santiago, Mariana se quedó pensativa.
¿Será posible…?
¿En serio Santiago no sabía nada de eso?
Pero vamos, Santiago era el asistente personal de Vicente. Si ni él lo sabía, ¿entonces quién? ¿Quién sería esa mujer imposible para Vicente?
En ese momento, Santiago pareció recordar algo y dijo:
—Mariana, ¿sabías que el jefe estuvo buscando a alguien durante mucho tiempo? Yo creo que tiene que ver con eso.
—¿A quién? —preguntó Mariana, intrigada.
—Parece que era una niña… bueno, ya no es una niña, pero escuché que tenía algo que ver con la infancia del jefe —explicó Santiago—. Por eso, el jefe investigó a la señorita Muñoz… Yolanda Muñoz.
Santiago tampoco sabía muchos detalles, sólo lo justo. Sabía que había algo, pero nada más.
Mariana pareció recordar también algo y preguntó:
—¿Y después qué pasó?
Santiago pensó un momento.
—Después, la señorita Muñoz fue a la cárcel por homicidio. Luego se fugó y al final dicen que murió tratando de escapar.
Mariana asintió suavemente.
¿Será esa Yolanda Muñoz?
Se puso de pie y miró a Santiago.
—Gracias por contarme todo esto, Santiago.
—No tienes por qué, Mariana —respondió él, levantándose también.
Mariana sonrió.
—Yo ya pagué la cuenta, y tengo que irme, tengo unos pendientes.
Avanzó unos pasos y, como si se acordara de algo, se volvió y añadió:
—Dejé que empacaran unos postres para que los lleves a tu familia, para que los prueben.
—¡Gracias, Mariana! —respondió Santiago, agradecido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...