Gabriela sonrió y dijo:
—Cuando lleguemos al hospital, yo le aviso.—
—Bueno.— Sue asintió.—Cuando lleguemos, tú y mis papás se regresan a la casa, ¿sí? Con que Adam se quede conmigo es suficiente. Cuando nazca el bebé, les llamo para avisarles.—
Para Sue, todo esto no era algo tan grave como para hacer un escándalo.
Además, pensaba que tanta gente esperando en el hospital no podía hacer mucho. Mejor que descansaran en casa y ya cuando el bebé naciera, los llamaría.
Al oír esto, Sofía protestó:
—¡A lo mucho que se vaya Gabi! ¡Pero nosotros, que vamos a ser los abuelos, si nos regresamos a casa antes de que nazca, qué van a decir!—
Y añadió:
—¡Además, Adam no sabe ni cómo cargar a un bebé! ¡En una de esas ni lo agarra bien!—
La verdad, aunque Sofía aceptara irse a casa, sabía que no podría dormir pensando en el hospital.
Media hora después, el coche se detuvo frente al hospital.
Como Sue aún no estaba completamente dilatada, solo podía quedarse en la habitación en lo que avanzaba el trabajo de parto. Ya después la pasarían a la sala de partos.
Gabriela informó:
—Ya tengo lista la habitación. Mamá, Adam, acompañen a Sue, yo voy a buscar a Sebastián.—
—Está bien.— Sofía asintió.—Ve, hija.—
Gabriela bajó del coche y caminó hacia el auto de Sebastián.
Sebastián abrió la puerta y salió.
—¿Qué tal? ¿Ya nació el bebé?—
—Todavía no.—Gabriela negó con la cabeza y sonrió.—¿Y tú qué haces aquí?—
—Vine a acompañarte.—
Gabriela soltó una risa:
—¿Acompañarme para qué?—
Sebastián pasó el brazo por los hombros de Gabriela.
—¿Pues no es parte de lo que hace un buen novio?—
Gabriela lo miró y dijo:
—Cada vez te pones más cursi.—
Sebastián, imitándola, contestó:
—Nada fuera de lo común, todavía no llego a ser el tercero más cursi del mundo.—
—Vamos adentro ya.—dijo Gabriela.
—Va.—
Al oír el nombre, Sue preguntó enseguida:
—¿Por la frase del libro "Bajo la lluvia, el río brilla, aún no llega el amanecer"?—
—Sí.—Gabriela asintió suavemente.
Sue sonrió:
—Me encanta ese nombre, de verdad.—
Adam añadió:
—A mí también me suena bonito.—
Al escucharlo, Sue puso los ojos en blanco:
—¡Pues claro que te gusta!—Luego miró a Gabriela.—Gabi, ¿tú sabes qué nombres escogió tu hermano?—
—No.—Gabriela negó con la cabeza, divertida.
Sue no tardó en contar:
—¡Pues mira! Que si Tesoro Lozano, Chuyita Lozano, Lupita Lozano... ¡Yo ya ni sé si se quedó en los años ochenta!—
Gabriela soltó una carcajada:
—La verdad, los nombres de mi hermano sí tienen su toque especial.—
—Pues sí, muy originales no sé si sean, pero que son nombres de viejita, ¡lo son! Sobre todo esos de Chuyita y Lupita, ¡no sé de dónde los sacó!—

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...