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La Heredera Renacida: Venganza y un Esposo de Recompensa romance Capítulo 10

Una chispa oscura brilló en la mirada de Clara y la sonrisa de sus labios se hizo más profunda.

El cielo se fue oscureciendo poco a poco.

Las luces de la Mansión Luna se apagaron, sumiéndola en una absoluta oscuridad.

En la recámara principal del segundo piso, Selena dormía cuando, entre sueños, creyó escuchar que la cerradura del balcón hacía un pequeño clic.

Pensó que era su imaginación y abrió los ojos de golpe. Pudo ver una silueta entrando por el balcón.

—¡Hay un ladrón...!

No terminó de gritar cuando sintió un dolor agudo en la nuca y cayó inconsciente sobre la cama.

Esa sombra no era otra que Clara.

Se agachó junto a la cama, sacó un cuchillo pequeño que llevaba en la cintura, y lo deslizó lentamente cerca del rostro de Selena.

[¡Ding! ¡Advertencia! ¡Advertencia!]

[¡Desfigurar a una persona a propósito es un delito grave! ¡Abandone esa idea peligrosa!]

[¡Una heredera calificada no comete actos ilegales ni crímenes! ¡Suelte el arma, por favor!]

Clara agarró el cabello de Selena con fuerza.

Si no podía cortarle la cara, entonces se encargaría de su cabello.

Darle a probar de su propia medicina era justicia pura. Eso no iba en contra de ninguna moralidad, ¿cierto?

Sus movimientos fueron precisos y rápidos. En apenas cinco minutos, la hermosa melena larga de Selena yacía desperdigada en el suelo.

Esa noche, Clara durmió de maravilla.

Al día siguiente, la despertaron los gritos de terror de Selena.

—¡Ahhh! ¡No tengo pelo!

—¡Mamá! ¡Ayer un ladrón se metió en la casa! ¡Me rasuró la cabeza! ¡Me quiero morir!

Al ver a su hija llorando casi al borde del desmayo, a Blanca le temblaban las manos del coraje.

—¡Revisen! ¡Vayan a revisar las cámaras de seguridad!

—¡Quiero ver quién se atrevió a hacerle esta crueldad a mi hija!

Sus recompensas no estaban diseñadas para cometer atrocidades, eran solo para escapar en caso de emergencia. ¡Qué desperdicio!

Clara parpadeó inocentemente y dijo:

—He escuchado que usar ciertos productos de belleza por mucho tiempo envejece la piel y hace que el pelo se caiga de un día para otro. Selena, ¿no estarás usando esa marca que salió en las noticias?

Selena la fulminó con la mirada, abriendo los ojos de par en par:

—¡Fuiste tú! ¡Estoy segura de que tú fuiste quien me cortó el pelo!

—Hermana, no te desquites con los demás solo porque te quedaste calva —respondió Clara haciéndose la inocente—. A Doña Lucía, la señora que me cuidaba, también se le cayó el pelo, pero usó un remedio casero y en menos de quince días le empezó a salir de nuevo. ¿Quieres probarlo?

—¡Lárgate! ¡Lárgate de mi casa!

Selena estaba furiosa, gritando como una loca.

Que la comparara con una anciana del campo era la máxima humillación.

En ese momento, se escuchó la voz molesta de un hombre maduro desde la puerta de la entrada:

—Selena, ¿a quién le estás pidiendo que se largue?

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