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La Heredera Renacida: Venganza y un Esposo de Recompensa romance Capítulo 9

Julián frunció el ceño levemente.

Aunque le decía hermana a Selena, en realidad su relación no era tan unida.

Selena era caprichosa y egoísta, y jamás se había preocupado tanto por él.

Esa parecía ser la primera vez que fingía interesarse por si lo molestaban o no.

Tenía la sensación de que Selena solo estaba montando un teatrito para que Clara la viera.

Julián hizo una mueca con la boca y dijo:

—Tengo hambre, voy a comer.

Y comenzó a bajar las escaleras.

Clara esbozó una sonrisa burlona:

—Si tanto te gusta jugar a la hermana mayor, ¿por qué no le pides a tu mamá que te dé otro hermanito?

El rostro de Selena palideció de coraje.

Todos en la familia sabían que su madre no podía tener más hijos.

Esa infeliz lo había dicho a propósito para humillarla.

—Julián es mi hermanito, no tiene nada que ver contigo. No te metas donde no te llaman.

Clara la ignoró con una mirada gélida y bajó las escaleras.

La cena ya estaba servida en el comedor.

Blanca estaba sentada en la cabecera.

Habló con tono calmado:

—Clara, no le guardes rencor a tu papá. Tiene mucho trabajo y justo hoy tuvo que salir de viaje de negocios. Regresa mañana en la mañana.

Hizo una pausa y continuó:

—Cristóbal y Mateo están en su colegio internado, y Pizarro sigue internado en el Centro de Educación Especial para sus terapias. Por ahora, solo estamos nosotros en casa.

Clara asintió:

—Entendido.

Tenía tiempo de sobra. Poco a poco iría acercándose a sus otros tres hermanos.

—¿Se cree que el Instituto Central es un mercado donde cualquiera puede entrar a su antojo? —se burló Selena—. Con lo mal que va en la escuela, seguramente espera que la familia mueva influencias por ella. ¿No le da vergüenza?

Desde su silla, Julián levantó la cara y comentó con total frialdad:

—Si mal no recuerdo, tú tampoco lograste entrar al Instituto Central por dos puntos, y tuvieron que pagar para meterte.

Clara, que justo iba subiendo las escaleras, estuvo a punto de soltar una carcajada al escuchar eso.

Julián hasta parecía simpático y todo.

—¡Eso no fue lo mismo! —Selena se levantó de golpe—. ¡Me puse nerviosa en el examen y llené mal la hoja de respuestas! Por eso me faltaron los dos puntos. ¡Y tú, Julián! ¿Acaso estás defendiendo a Clara?

Julián soltó los cubiertos:

—Solo dije la verdad.

—Julián, ¡no olvides que Clara mató a tu mamá! —dijo Selena marcando cada palabra—. Acaba de regresar y ya me humilló a mí y a ti. Quién sabe qué otras locuras va a hacer, así que tienes que andar con cuidado y no dejarte engañar...

—Y diles a Cristóbal y a Mateo que por ahora no vuelvan a casa, no quiero que Clara se aproveche de ellos.

—Y ni hablar de Pizarro. Si lo traen y su enfermedad empeora, será una desgracia...

Clara se había quedado parada en el descanso de las escaleras y escuchó cada una de esas palabras.

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