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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 107

La otra ventaja eran las lindas macetitas que estaban allí afuera, donde crecían distintas flores y hortalizas de enredadera. Alguien pasaba mucho tiempo cuidándolas. Estaban hermosas y llenas de vida incluso con el clima frío.

Seguro que alguien les ponía una cubierta o algo encima para que no se congelaran por la noche. Todavía no había nevado, pero estaba segura de que no faltaba mucho.

Se había convertido en mi lugar favorito. Todo era muy luminoso y acogedor. La terraza era de madera de teca clara y todos los muebles eran de un tono similar, con cojines en diferentes matices de gris.

No sabía si, en teoría, debía estar allí afuera, ya que seguía siendo el exterior, pero suponía que mientras no abandonara la seguridad del pórtico estaría bien. Hasta entonces nadie me había regañado.

No había visto mucho a Bennet, pero sabía que estaba por allí. Era como si pudiera sentir su mirada sobre mí. Imaginaba que, si no me quisiera allí afuera, me diría que volviera a entrar, o lo más seguro era que mandaría a Robin a decírmelo.

Aunque también era posible que estuviera molesto conmigo por haberlo metido en problemas con Ryker. Tenía la esperanza de que nos hiciéramos amigos, pero en ese momento aquello no parecía formar parte de mis planes. Me perdí en mis pensamientos, con la mirada fija en el bosque, antes de decidir qué sofá era el más cómodo.

—Me preguntaba cuándo te vería.

Di un salto.

—¡MIERDA!

Luego tropecé hacia atrás, me enredé con la manta y caí sentada. El libro que tenía en la mano salió volando hacia quién sabe qué parte del jardín. Una risita femenina y discreta llamó mi atención mientras yo manoteaba para liberarme y volver a ponerme de pie.

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