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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 108

Ryker

Había estado rastreando todas las llamadas y mensajes de texto de Kennedy. Parecía estar diciendo la verdad. Solo le había enviado mensajes a mi hermana y a Jeremiah de su antigua manada, y a Robin y a Bennet de allí.

Todos los mensajes habían sido cortos y directos. Llamaba a Jeremiah más de lo que le escribía, lo cual tenía sentido basándome en lo que sabía de su relación. Sin embargo, las llamadas nunca duraban más de diez minutos, lo que sí me pareció extraño.

Bennet no le respondía a menos que fuera necesario y la mayoría de las veces era un “Lo consultaré con el Alfa”. Él sabía que yo estaba monitoreando, así que tal vez solo hablaba con ella cara a cara.

Tampoco me había dicho mucho desde su ataque. Hasta la noche anterior. Aquella noche tuve asientos en primera fila para escuchar su opinión sobre cómo la trataba. Y era por eso que en ese momento estaba enfrascado en esa obsesión investigando a Kennedy.

—¡ALFA!

—¡¿Qué?! —le grité a Josh. Él también había estado más irritable últimamente.

—¿Vas a dejar de acosar a tu compañera para ayudarme con esto?

—No la estoy acosando, y parece que te las arreglas muy bien solo —le respondí.

Me acerqué a él, guardando mi teléfono antes de que lo viera, mientras terminaba la última jardinera junto a la entrada de la nueva escuela que construimos. A él le gustaban aquellas cosas de carpintería. Su atención al detalle era increíble.

Esperábamos que Claude y su manada nos atacaran mientras estábamos construyendo. Josh y yo incluso nos unimos al equipo a la mitad de la obra fingiendo querer obtener conocimientos de primera mano.

En realidad, yo esperaba servir de cebo para atraerlo, especialmente cuando puse la ubicación en una posición para que fuera más controlada por Don, Nathan y Rory. Aquel era el mejor lugar y sería muy querido por los cachorros de allí.

Había una amplia zona llana para jugar al aire libre y un lago lo suficientemente grande como para ser una medida de seguridad y para que los cachorros lo usaran en los meses más cálidos. El hospital estaba casi terminado y los equipos estaban trabajando duro para completar la estructura externa antes de que cayera la primera nevada.

—Me refería a Ben. Estaban muy acaramelados antes de que ella viniera a Luna Oscura y ni siquiera pude sentir si se estaban acostando juntos. Ella no tenía una loba, no podía marcarme, no sabía si yo podría marcarla a ella. ¿Qué le va a impedir ser infiel? Ni siquiera podemos tener un vínculo de compañero completo. Puede elegir a quien ella quiera...

—¿Te preocupa que no te elija? ¿Ese es tu gran problema? Eres un estúpido —gruñó—. ¡Greta! Tú ganas, yo me rindo. Esto no es lo mío.

—¿Eh? ¿De qué carajos están hablando ustedes dos? —pregunté. Miré sobre mi hombro, totalmente confundido, viendo a mi mejor guerrera acercarse pavoneándose como si supiera un secreto.

Greta tenía una sonrisa mientras Josh regresaba a su jardinera.

—¿Crees que ella no te quiere, Alfa? ¿Después de todo lo que la has hecho pasar? —preguntó.

Greta tenía las manos en las caderas y aquella postura me ponía nervioso. Me mantuve firme, pero cada nervio me temblaba por dentro. Estaba a punto de recibir una paliza y ella no se caracterizaba por ser gentil.

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