Ryker
Fuimos directamente a mi habitación; ya no había forma de que se quedara sola ahora, ni nunca, la verdad. No después de lo de anoche y de haber despertado junto a ella esa mañana. No podíamos separarnos de ella. Mi lobo gemía al verla en un estado tan frágil y me costaba mucho ignorarlo. Tenía que ayudarla, y él se sentía impotente al no poder hacer nada.
—Quítele la ropa, Alfa —Pidió nuestra sanadora principal mientras entraba a la habitación—. Necesita que entre en calor. Bajo las sábanas, ahora.
No lo dudé ni un segundo. Bennet se acercó para ayudar, pero mi lobo gruñó. Seguía convencido de que pasaba algo romántico entre ellos. Él pareció dolido, pero no podía concentrarme en eso en ese momento.
—Greta, ayúdame, por favor. —Ella intervino sin decir una palabra; en ese momento, toda nuestra atención debía centrarse en mantenerla con vida—. ¿Qué más puedo hacer? —le pregunté a la sanadora.
—Sería de gran ayuda y aceleraría las cosas si estuviera marcada.
—¡NO! Todavía no sabemos si eso le hará daño. No quiero empeorar las cosas —dije, metiéndome en mi cama mientras la sanadora y Greta nos envolvían a ambos con mantas. Me recosté de lado y la apreté contra mi pecho, apoyando su oreja sobre mi corazón. Sus mejillas seguían frías. Le di un beso en la coronilla, inhalando su dulce aroma—. Vamos, nena, lucha, por favor. Te necesitamos. Te necesito —susurré sobre su cabello.
—Jefe —dijo Bennet, levantando las manos en señal de rendición cuando mis ojos se clavaron en él—. ¿Podrías integrarla a la manada? Sé que aún no tenemos información sobre los compañeros, pero ha habido muchos humanos en la historia de nuestra manada. Para ser incluidos en el linaje, tenían que ser miembros de la manada. —Se volvió hacia la sanadora—. ¿Esa conexión podría ayudar?
—No veo por qué no. Y con el contacto físico de ahora mismo, debería poder sanar rápidamente de la incisión.
—¿Podemos hacer eso sin moverla? —pregunté, sin tener muchas ganas de intentar algo de lo que nadie estaba completamente seguro.
—Podemos hacer que se siente y mantenga su posición. Eso también le daría la fuerza de la manada para sanar. Creo que deberíamos intentarlo, Alfa.
—Está bien, intentémoslo —accedí, tras tomar otra respiración profunda y tranquilizadora, dejando que su aroma me envolviera.

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