Greta
—¿Qué quiso decir con “suena como si”, Josh? —Miré al Beta, sabiendo perfectamente que le daba a Ryker un informe detallado de todo lo que pasaba en la manada y que era demasiado observador para su propio bien.
—Exactamente lo que dijo, Greta —pronunció mi nombre con retintín—. Los dos tienen que superar lo que sea que hay entre ustedes —señaló el espacio entre Finn y yo— y aprender a trabajar juntos. Ambos son muy talentosos. Dejen de pelearse el uno con el otro y enfoquen esos esfuerzos en algo más productivo. Ahora vayan a hacer sus maletas. Tienen un viaje de dos horas para presentarse con Rory y luego otra hora hasta la cabaña. Grant tiene la camioneta afuera.
Después de eso se dio vuelta y se fue sin decir más. Solos quedamos Finn y yo.
—Esto va a ser muy divertido —dijo Finn, pasando a mi lado rumbo al auto—. ¿Quieres manejar, maniática del control? —sonrió por encima del hombro.
Oh, sí. Muy divertido. Fui trotando al lado del conductor. Al menos Finn había captado una cosa: yo estaba a cargo de esa misión. Pasamos primero por mi casa.
—Solo espera aquí. Me tomará cinco minutos.
—Nunca he visto a una chica de manada empacar nada en cinco minutos. Esto va a ser interesante.
—No estamos yendo de vacaciones, no es tan difícil.
—Ya veremos. ¡Lista. Ya! —Lo miré fijamente—. Te estoy cronometrando y ya perdiste treinta segundos, lo cual me da la razón.
Abrí los ojos de par en par al saltar del auto. No debería caer en su trampa, pero no me gustaba que me dijeran que me faltaba algo. No podía echarme atrás ante un reto. Ya no estaba en mi naturaleza hacerlo.
Saltó y subió corriendo por la escalera que llevaba a los apartamentos sobre las tiendas. Volvió en un abrir y cerrar de ojos con una mochila que parecía vacía. Lo miré con escepticismo mientras la arrojaba al asiento trasero.
—¿Qué? ¿Acaso, una vez más, no cumplí tus expectativas?
Tomé aire audiblemente.
—Cuatro cincuenta y dos. La mirada es por tu mochila casi vacía. ¿Y qué quieres decir con “no cumplir mis expectativas”? ¿Cuándo he dicho yo algo así?
—Eh, gané yo. Sabes que fuimos nómadas durante casi cinco años, ¿verdad? No acumulo nada, y así lo prefiero. Y, si la memoria no me falla, hace una hora —se dio la vuelta para mirarme de frente mientras yo manejaba hacia el sur, fuera de nuestra manada—. “Te voy a emparejar con tanta gente como haga falta para que entres en razón” —dijo en tono agudo imitándome—. “Solo haz el movimiento bien y eres libre de irte. Es un movimiento de liberación simple.” Creo que esas fueron tus palabras exactas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...