—Eso no es que no cumplas mis expectativas. Eso es que haces las cosas mal a propósito solo para sacarme de quicio.
—Jamás haría algo así —casi sonaba genuinamente ofendido. Sus ojos pícaros lo delataron y casi olvidé que seguía molesta con él.
—Cada quien con su opinión. Cuéntame qué sabes de la zona que vamos a explorar.
—Actúas como si supiera de qué hablan cuando sueltan nombres de manadas y cosas de territorio —volvió a reír—. ¿Me das más contexto? A lo mejor así puedo decirte algo útil.
Pasé el resto del trayecto tratando de explicarle el territorio de Ryker y todo lo que habíamos absorbido, así como la relación que tenía con Rory. Todo eso sin un mapa.
—¿El Alfa Ryker en verdad controla todo el territorio que dice tener? Me parece una locura. ¿Quién demonios necesita tanto territorio? ¿Y cuántos tiene bajo su cargo, carajo?
—Muchos no lo creen o no quieren creerlo, pero Ryker no está buscando apoderarse de territorios. La mayoría son zonas donde un Alfa cayó sin heredero ni ningún plan de liderazgo para cuando el Alfa muriera, y los miembros de la manada recurrieron a la guerra en lugar de la diplomacia para elegir a un nuevo líder. O eran como mi manada, donde el Alfa era un imbécil abusivo que necesitaba morir.
—Me voy a arriesgar a decir que no vas a contarme nada de tu antigua manada, ¿verdad?
Podía sentir su mirada quemándome el costado de la cabeza.
—¡Mira! La casa de la manada de Rory. Registrémonos y vayamos a la cabaña para armar un plan. —Me detuve en la entrada, puse la camioneta en estacionado y bajé de un salto.
—Lo tomaré como un no —murmuró.
Lo ignoré. No había manera de que le contara nada sobre mi antigua manada. Nadie tenía derecho a saber eso, solo Ryker. Incluso Josh y Bennet solo tenían información básica.

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