Ryker
“Hacía mucho que no dormía tan bien. Tal vez necesito tener esa cantidad de orgasmos cada noche. Sería un paraíso y agotador al mismo tiempo, pero supongo que de eso se trata.”
Me levanté y me metí a bañar, otra vez. Lo único que podía recordar era cómo se veía con ese vestido tan cortito la noche anterior. Mi lobo estaba furioso porque no habíamos podido verla cuando fue a buscarnos. Creía que eso solo habría empeorado las cosas. Sí, esa chica era un problema.
Me puse unos shorts y salí para mi carrera habitual por el territorio de la manada. Bajé por las escaleras traseras hacia la cocina. No tenía ganas de que me hicieran mil preguntas ni de jugar a evitar a las ofrecidas, y sabía que al menos una de ellas debía de estar por ahí esperando a que yo bajara.
Era extraño cómo, en menos de veinticuatro horas, la idea de que una de ellas me jalara al cuarto vacío más cercano para que me la mamara antes de irme a correr ya no me atraía. El día anterior, si hubiera estado en casa, habría dejado que pasara eso.
En ese momento tenía a Jean y a mi lobo metidos en la cabeza, además de que había algo en mí que ya no encontraba placentero aquel pensamiento.
Encontré a Robin ocupada con el personal de cocina, como siempre. No le daba miedo ensuciarse las manos si hacía falta. Y con tantos invitados reales, además del grupo que se había invitado solo a la casa de la manada la noche anterior, ese día sí que hacía falta.
—Buen día, Alfa. ¿Hay algo que deba anotar en su agenda hoy? —preguntó.
—Solo necesito revisar el resto de los archivos del Alfa Edward para mandárselos a Matt antes de nuestra junta de mañana —respondí—. Su asistente, Linda, podría estar más involucrada en el asunto de lo que cualquiera imagina y necesito descubrirlo antes de que sus negocios avancen más. También necesito que me apartes una hora esta tarde para arreglar el problema del Alfa Claude.
—¿Cuál es su problema exactamente? ¿Te puedo ayudar en algo?



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa