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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 41

—¿Sabes por qué se levantó tan temprano y a dónde fue? —pregunté. No fui para nada discreto. “Tengo que controlar lo que siento por ella”. —No quiero a una humana caminando sin rumbo por el territorio de la manada.

—Es nuestra compañera, idiota, eso no se puede controlar —me regañó mi lobo.

—Sigue siendo humana. No sé si sea seguro para ella —insistí.

Robin arqueó una ceja. Normalmente no me importaba quién entraba o salía de la casa.

—Es una guerrera, y de las que no se quedaron despiertas hasta la madrugada. Así que me imagino que se fue a entrenar, a correr o a alguna cosa de esas que hacen los guerreros. No vi para qué lado se fue, pero sí sé que se fue a pie.

—Gracias, Robin. ¿Ya comieron los demás?

—No, pero todos anduvieron de aquí para allá hasta hace poco. Es probable que te toque estar solo un rato esta mañana. —Se rio y seguramente tenía razón.

Me terminé el café y me devoré un burrito de desayuno que me puso en las manos. Sabía que yo andaría con el estómago vacío si no me recordaba que debía comer bien.

Cuando terminé, seguí su consejo y salí por la puerta trasera, crucé el patio y pasé por el garaje para subirme a mi camioneta. Normalmente me habría transformado y habría salido corriendo, pero no quería tener que regresar por mi vehículo más tarde; además, varios de esos buitres seguirían allí cuando volviéramos para el almuerzo.

Capítulo 41 1

Capítulo 41 2

Capítulo 41 3

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