Ben
Sabía que no habíamos conseguido toda la información que ella quería, pero Elara tenía mucho en qué pensar esa noche. Le pedí a Melanie que llevara comida a nuestra habitación. No necesitábamos la compañía de nadie más que la del otro esa noche. Había esperado darle algo de tranquilidad respecto a sus padres y al menos resolver el misterio de lo que las brujas podían querer, pero la tierra no parecía una razón suficiente para todos estos problemas. Había demasiados cabos sueltos y no lograba decidir si eso era a propósito o si los Sabios no habían leído la letra pequeña de cualquier acuerdo que hubieran firmado.
Pasamos por la habitación de Juliette para ver cómo estaba antes de dirigirnos a la nuestra por el resto de la noche. Parecía estar profundamente dormida, acurrucada en su cama. Daba la impresión de que estaban logrando que comiera. Tenía color en las mejillas y las ojeras empezaban a desvanecerse. Pronto tendríamos que llevarla a la barrera para poner a prueba la teoría de Marietta, y no sabía cómo mi amigo iba a lidiar con eso.
Jason estaba sentado en el sofá, en su puesto habitual de centinela, leyendo un libro muy antiguo. Crucé su mirada, pero negó mientras la miraba de reojo. Tenía que ser algo sobre magia o brujas o algo relacionado con su compañera. Nunca había sido de los que estudiaban a menos que fuera absolutamente necesario. Esto debía caer en esa categoría. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions
Cuando por fin llegamos a nuestra habitación sentí el agotamiento en el cuerpo y la mente, pero en cuanto vi la comida dispuesta en la pequeña cocineta supe que no nos interrumpirían en el resto de la noche. Levanté a Elara en brazos, ella no cuestionó el movimiento, y caminé a la tina grande de nuestro baño.
Sin bajarla al suelo, la fui desvistiendo despacio mientras la tina se llenaba de agua caliente. El vapor se arremolinaba a nuestro alrededor y tuve que controlar mis pensamientos. No era mi intención seducirla. Ese día había sido una montaña rusa emocional, como tantos otros que habíamos tenido juntos. Quería sentarme en la tina y ayudarla a relajarse y olvidar por un rato que nuestro mundo entero se estaba incendiando en una llama mágica de situaciones que no habíamos provocado, pero que teníamos que enfrentar y resolver.

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