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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 75

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—¿Ah, sí?

Les agarré las manos a él y a Rayna; ella nunca se alejaba de él ni un centímetro. Ninguno de los dos intentó soltarse. Me quedé mirando las tenues líneas rosadas de sus palmas que ya casi sanaban. Pasé los pulgares sobre ellas y susurré:

—Es un maldito martirio, ¿no? Al menos ya no puedes mentirme y decirme cuánto me quieres en serio. Era lo único que te pedía. Ahora ya sé la verdad.

Miré a mi tía Beth, que estaba a punto de llorar, y sentí que mi enojo crecía otra vez.

—Y ahora me están mandando lejos a vivir sola en una manada llena de lobos que no conozco y que tampoco me quiere, sin haberme preguntado nada. A nadie le importó cómo me siento yo. O cómo esto afecta los planes que tenía para mi vida.

Las lágrimas me corrían por la cara y no traté de detenerlas mientras acariciaba las marcas en sus manos. No tenía caso pretender que era fuerte en ese momento. De todos modos, estaba claro que ninguno de ellos pensaba nada bueno de mí. Pues que añadieran “inestable” a la lista.

Les solté las manos y me di la vuelta para irme, dándome cuenta de que todos nos estaban mirando.

—Por favor. Sabes que nada de eso es cierto.

Regresé la mirada y vi que Jeremiah estaba llorando tanto como yo frente a ellos. Le importaba, lo sabía, pero ya era muy tarde para eso y no podía con aquello en ese momento. Caminé en silencio hacia las escaleras. Nadie se interpuso en mi camino.

—Tenemos que hablar sobre lo que va a pasar después —dijo una voz profunda detrás del grupo que me rodeaba.

—Tienes razón. —Miré por encima de su hombro—. Gracias, Bennet, por cuidarme hoy. Por consolarme mientras veía cómo mi mejor amigo unía a su compañera a la manada con un cortecito en la mano.

Miré a Jeremiah, a Rayna y a mi tía Beth. Era un comentario cruel. Sabía que estaba siendo grosera, pero no me importaba. Había guardado ese dolor por demasiado tiempo.

—Gracias por entender que no podía estar cerca de toda esta manada feliz mientras disfrutan de la vida y, al mismo tiempo, me dejan a oscuras sobre lo que será de mi futuro, ya que ser humana me hace incapaz de tomar mis propias decisiones. Gracias por seguirme al bosque y asegurarte de que viva para sufrir un día más. ¿Te parece suficiente, Alfa? —Miré fijamente a Ryker—. Si no, vete mucho al carajo.

Todos los presentes se quedaron sin aliento; los de su equipo parecían entre impresionados y molestos. Usé el resto de mis fuerzas para no subir corriendo a mi habitación y gritar cuando vi mi puerta destrozada.

Alfa exagerado, maldita sea.

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