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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 125

Emiliano se le quedó viendo y esbozó una sonrisita que no presagiaba nada bueno.

—¿Y a ti qué te gustaría más? ¿Que la ayude o que no la ayude?

Magdalena fingió su mejor sonrisa de niña buena y dijo:

—No me malinterpretes, solo pregunto porque me preocupo por Jose.

—Ah, ya veo —asintió Emiliano con lentitud—. Pues en ese caso, no tengo nada que declarar.

Lejos de ofenderse, Magdalena lo estudió un momento y soltó de sopetón:

—La verdad es que a ti también te gusta Jose, ¿no?

La cara de Emiliano ni se inmutó; simplemente siguió metiéndose comida a la boca.

Magdalena acomodó a Alberto a su lado, sirviéndole del plato, y siguió con su monólogo:

—Jose es tan alegre y luminosa... como un solecito. Además es muy tierna y siempre defiende a sus amigos. ¿Quién no se enamoraría de alguien así?

El abogado seguía en silencio.

El ambiente se puso incómodo. Magdalena se le quedó viendo, notando cómo la trataba con frialdad y reserva, mientras que con Josefina todo eran sonrisas y amabilidad.

Esa diferencia de trato le dolió en el ego. Poco a poco, su rostro se llenó de amargura.

***

Afuera del restaurante, Josefina estaba a punto de subirse a un taxi cuando sintió que le agarraban la muñeca.

Al voltear, se topó de frente con la mirada oscura y amenazante de Benjamín.

—¿Qué te pasa? —Le frunció el ceño, intentando zafarse.

—¿Qué andabas planeando con él? —le exigió Benjamín con voz ronca.

—¡A ti qué te valga madre! —explotó ella, ya harta—. ¡Suéltame!

—Soy tu esposo. Andas sola cenando con otro cabrón, ¿y no quieres que me interese de qué hablan? —La jaló hacia él hasta dejarla a centímetros de su cara—. Josefina, todavía no nos divorciamos.

Josefina soltó una carcajada burlona, mirándolo de arriba abajo y dijo:

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que me empiece a gustar alguien más?

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