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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 169

Josefina se llevó la mano a la boca, muy sorprendida, pero bajó la voz y dijo:

—¡Dios mío! ¿De verdad te quedaste mirando junto a la cama?

Beatriz se quedó sin palabras.

Sin darle tiempo a reaccionar, Josefina añadió:

—¿O acaso también querías ser la protagonista de esa historia?

Beatriz apretó con fuerza su copa de vino y, apretando los dientes, le dijo:

—Ya que la señora Gutiérrez está aquí, espero que disfrute la velada. Yo me retiro.

Se dio la vuelta y se fue a platicar con otras personas.

Josefina esbozó una sonrisa de lado, con un destello de burla en los ojos.

Silvia se había contenido todo ese tiempo. Miró con preocupación el rostro de Josefina y le preguntó:

—Jose, ¿estás bien?

—Yo estoy bien, la que no lo está es ella. ¿No viste cómo se quedó callada? —Josefina sonrió.

Sin embargo, Silvia sentía lástima por ella.

—¿En qué demonios está pensando ese cabrón? Asistir a esta cena con la viuda de su hermano... ¿Acaso quiere gritarle al mundo lo que hay entre ellos? Si es así, ¿por qué no firma los papeles del divorcio contigo?

Todo por su culpa, Josefina tenía que soportar esas burlas, dejando que cualquiera viniera a pisotearla.

Si no fuera porque llevaría las de perder, Silvia de verdad habría ido a partirle la cara a ese infeliz.

Josefina le acarició el brazo y la tranquilizó:

—Ya, no te enojes. No olvides a qué vinimos hoy.

Silvia respiró hondo para calmarse.

—¿Por qué no ha salido todavía el hijo mayor de la familia Fuentes?

Josefina miró a su alrededor y respondió:

—Aún no llegan todos los invitados. Es obvio que el protagonista será el último en aparecer. Vamos a comer algo de botana mientras tanto.

—Va, me parece bien.

Al ver cómo defendía a Magdalena, Josefina esbozó una sonrisa.

—¿Te da miedo que arruine el trato? Eso es fácil de arreglar. Ve y preséntame con ellos ahorita mismo. Si no lo haces, la verdad no sé de qué sería capaz.

Jimena no esperaba que la amenazara así, pero al ver la expresión de desafío en sus ojos, apretó los dientes y dijo:

—Ya lo viste, es Benjamín quien la está apoyando ahí. Si vas en este momento, ¿quieres que la gente se burle de nosotros?

¿Haciendo escenitas de celos en público? ¿Qué iba a pensar la gente de ellos?

Josefina entrecerró sus hermosos ojos. Conque era Benjamín quien le estaba ayudando a Magdalena a ganarse contactos...

Entonces, con mayor razón tenía que ir.

Se tomó de un solo trago el champán de su copa y caminó directo hacia allá, enlazando su brazo con el de Benjamín sin dudarlo.

Al ver eso, Jimena se puso muy nerviosa, pero Josefina ya estaba allí; era demasiado tarde para detenerla.

La repentina aparición de Josefina dejó sorprendidos a los presentes.

Benjamín volteó a mirarla de reojo. Al verla con su porte deslumbrante y seguro, su mirada se volvió un poco más sombría y profunda.

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