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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 242

Al colgar, Josefina frunció el ceño con preocupación.

Inmediatamente, marcó el número de Emiliano.

—¿Bueno? —contestó Emiliano, sonando confundido—. ¿Qué pasa?

Josefina le contó lo que le habían dicho en el laboratorio sobre la prueba de paternidad y luego le preguntó: —¿Es normal que pasen este tipo de cosas?

Emiliano se sorprendió. —¿A poco pasó eso? Déjame preguntar y en un rato te aviso.

—De acuerdo.

Emiliano le había recomendado a la gente de ese laboratorio; como los conocía, le sería más fácil hablar con ellos y quizás averiguar qué estaba pasando realmente.

Mientras leía sus guiones, Josefina esperaba con paciencia.

Media hora después, Emiliano le devolvió la llamada.

—Híjole... ya pregunté bien. Me dijeron que el encargado de los datos cometió un error y formateó todo por accidente. Ya corrieron a esa persona. Y no solo fue la tuya, tienen que volver a hacer todas las pruebas —explicó Emiliano con un suspiro.

Josefina asintió lentamente y contestó: —Ni hablar, tocará esperar unos días más.

—Sí, ya no viene de unos cuantos días.

Josefina bajó un poco la mirada. De pronto, pensó en Benjamín y preguntó: —¿Crees que él haya tenido algo que ver?

—¿Qué? —Emiliano se quedó pasmado—. ¿Quién? ¿Benjamín?

—Sí, él sabe que estoy haciendo esto —afirmó ella.

Emiliano lo pensó por un momento antes de responder: —Pues no tendría motivos para hacerlo, así que no creo que haya sido él.

Josefina se frotó las sienes y dijo: —Ojalá solo sean ideas mías.

Con todo lo que Benjamín le había hecho, ahora se asustaba hasta de su propia sombra.

—Tranquila, ya verás que no vuelve a pasar nada raro —la consoló Emiliano con una sonrisa.

—Sí, eso espero.

Tras colgar, Josefina fue a servirse un vaso de agua para obligarse a entrar rápidamente en modo trabajo.

Tuvo juntas, repasó los guiones, hizo grabaciones...

El doblaje de la serie ya estaba en su etapa final, así que no se podían dar el lujo de tener contratiempos, porque si algo salía mal, sería imposible conseguir a alguien de emergencia.

Para cuando Josefina terminó con todas sus tareas, ya era la hora de salida.

Recogió sus cosas y caminó hacia la salida, pero justo en ese momento le sonó el celular. Al ver la pantalla, se le iluminaron los ojos.

—¿Bueno? ¡Hola, abuelita!

La voz tierna de la anciana sonó al otro lado de la línea. —Hola, mi niña. ¿Dónde andas?

—Acabo de salir de trabajar, abuelita. —El tono de Josefina se volvió suave y cariñoso sin siquiera intentarlo—. ¿Qué pasa? ¿Viniste a visitarme?

—Así es —dijo la señora entre risas—. Benjamín pasó por mí, ya estoy en su casa. ¿Cuánto tiempo vas a tardar en llegar?

Josefina apretó el celular con fuerza. ¡Su abuela estaba ahí!

¡Y para colmo, Benjamín la había llevado a la Residencial Valle Niebla!

¿Cómo se había enterado de que su abuela iba a venir?

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