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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 408

Al escuchar las palabras de la anciana, Andrés asintió repetidamente, dándole toda la razón.

—La Sra. Anaís está en lo cierto. Es su deber responsabilizarse y encontrar a la verdadera hija de esta familia.

Pero Jimena titubeó.

—No creo que funcione... Ella ya nos dejó muy claro lo decepcionada que está de nosotros...

—Jimena —suspiró Andrés, mirándola fijamente a los ojos—. Piensa en Dolores. Ella nos confió a Magda y nosotros le fallamos. No supimos cuidarla y ahora está desaparecida. Todo esto es por culpa de las intrigas de Josefina. ¿Acaso no es lo mínimo que pague por lo que hizo?

Los labios de Jimena temblaron ligeramente, pero al final no pronunció ni una palabra para defender a la joven.

De hecho, muy en el fondo sentía que su esposo tenía razón.

Si Josefina se hubiera comportado como una niña buena y obediente, ¿por qué habría sufrido tanto Magda?

Y ahora, para colmo, estaba desaparecida.

Fue precisamente el impacto de esa noticia lo que la mandó directa al hospital.

En su corazón, Jimena también guardaba un profundo rencor hacia Josefina.

Antes había intentado suavizar las cosas porque creía que era la hija que había llevado en su vientre, pero ahora que sabía que no compartían la misma sangre, ya no tenía ninguna razón para andarse con contemplaciones.

Anaís asintió, satisfecha.

—Yo los apoyaré. Si ella es la causante de toda esta tragedia, tiene que dar la cara y hacer algo al respecto.

...

De vuelta en el departamento de Residencial Las Jacarandas, Josefina no se separó de su abuela ni un segundo. Temía que la anciana se sumiera en la tristeza tras el enfrentamiento, y quería estar a su lado para consolarla.

Sin embargo, el rostro de Lidia solo reflejaba un profundo agotamiento.

—Mi niña Jose, no te preocupes por mí. Voy a dormir un rato. Con un buen descanso se me pasa todo.

Josefina asintió, aliviada.

—Está bien, abuela.

Al salir de la habitación, se encontró con Benjamín recostado en el sofá de la sala. Su atractivo y varonil rostro seguía un poco pálido, y mantenía la mirada fija en la pantalla de su celular.

—Ya puedes irte a tu casa —le dijo ella de forma tajante.

Al escucharla, Benjamín levantó la vista y la miró a los ojos.

—Estaba esperándote.

—No me voy a ir esta noche —respondió Josefina sin rodeos—. No me atrevo a dejar a mi abuela sola aquí.

Benjamín arqueó una ceja.

—Entonces llévate a tu abuela y volvamos juntos a Residencial Valle Niebla.

Capítulo 408 1

Capítulo 408 2

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