— [¡Jajaja, y lo logré! ¡Te odian, les das asco! ¡No importa qué tan perfecta intentes ser, ya no te quieren, jajajaja!]
"..."
Las risas desquiciadas de Magdalena retumbaron por toda la habitación del hospital.
A Magdalena la abandonaron todas sus fuerzas. Se quedó tirada en el suelo como un trapo inútil, pálida como un cadáver y con la mirada vacía.
Los rostros de Jimena y Andrés eran cuadros del más puro terror e incredulidad. Ambos clavaron la mirada en Magdalena, buscando una explicación, pero al verla ahí, con cara de muerta, se quedaron sin palabras.
De repente entendieron sus súplicas, sus rechazos anteriores, su rigidez y su pánico... era por esto.
—¿Venganza?
Jimena susurró la palabra. Se dejó caer de rodillas sobre el piso, repasando la última década donde solo tuvo ojos para Magdalena.
Por esa ciega preferencia, ignoró y marginó a Josefina una y otra vez, haciéndola sufrir desprecios incontables.
Incluso el viejo cuarto del jardín se había convertido en el calabozo personal para castigar a Josefina.
¿Todo había sido obra del veneno que Magdalena les susurraba al oído?
Andrés estaba igual de perturbado. ¡Esa niñita los había manipulado a su antojo como a un par de idiotas!
Ciego de furia, se acercó de un salto y le cruzó la cara a Magdalena con una bofetada brutal.
—¡Te recogimos de pura compasión y mira con qué nos sales! ¡Criamos a un nido de víboras!
Por puro instinto de madre, Jimena hizo el amago de detenerlo, pero su mano se quedó congelada en el aire. Miró a Magdalena con el corazón destrozado, la voz quebrada por los sollozos:
—Magda... te dimos todo, tantos años... ¿nuestro amor no sirvió para aplacar tu odio? ¿Tanto nos aborreces?
El golpe dejó a Magdalena con los oídos zumbando y viendo estrellas; la mejilla le ardía como el fuego.
Pestañeó mecánicamente, alzó la vista hacia Jimena y escupió:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte
Alguna forma de leer gratis?????...