Yvaine.
Me desperté más tranquila, si la comparamos con lo que había ocurrido el día anterior, con toda información que habíamos obtenido, descubrir que mis padres habían sido asesinados, y que el verdadero padre de mi prima era seguramente el responsable, casi me vuelve loca. No conocía los motivos, pero sospechaba que mi tía tenía algo que ver, no era la responsable directa desde luego, pero si, era el motivo de que Jonathan Wayne mandara a matar va mis padres.
Norman me había dicho que él se encargaría en encontrar la verdad y si las sospechas que yo tenía era la acertadas. No quería dejar que lo que había descubierto ayer, me nublara la tranquilidad de mi vida actual, así que tras el malestar que sentí ayer al darme cuenta de que había sido engañada por personas que creía que me querían.
En cierta forma sentí pena por mi madre, vivió rodeada de auténticos tiranos, desde sus padres hasta su hermana; menos mal que conoció a mi padre, aun recordaba como papá se desvivía por hacerla feliz, y lo que se amaban, e intentaba compensarle por haber sido excluida de su familia, creo que por eso dejo que mi tía tuviera contacto con ellos, a pesar de que mi madre le soportara sus desplantes cuando mi padre no estaba. Sin embargo, creo que, para disgusto de mi padre, esto sólo generó más odio por parte de mi tía hacia mi madre, que se multiplicó con mi nacimiento.
Quizás eso fuera lo que también alentó a Wayne a intentar desaparecer a quien creía él que era su competencia. Me pasé toda la tarde de ayer intentado recuperarme de lo descubierto de mi pasado, hasta que prácticamente le había pedido a Norman que me dejara sola, me pasé la tarde con mis hijos, para evitar llorar, aunque eso no impedía que cuando veía a mi hija o a mi hijo sonreír, o producir esos gorgojeos de felicidad, o abrazarme y tocar mi cara, sentía que mis padres podían disfrutar de esto, que la vida era injusta.
Norman me dejo mi espacio, como le pedí y cuando el regresó a nuestra habitación para dormir ya hacia rato que yo me había acostado y estaba dormida, mientras pesadilla de esos días inundaban mi sueño, de manera que ni me enteré de que mi marido se acostaba mi lado y me abrazaba, sólo sentí una sensación de seguridad me abrazaba mi corazón, hasta dormida notaba la presencia del hombre que amo y me da tranquilidad. Dormí toda la noche en los brazos de mi marido.
Regresé al presente, miré, mientas aun dormía, a Norman, estaba aún abrazado a mí. Me encantaba estar en los brazos, ayer se lo había hecho pasar mal, después de la noche que tuvimos el día anterior, en el salón de la mansión, donde nos entregamos a nuestra pasión.
Pero al día siguiente, lo rechacé alejándolo de mí, debía sentirse como un animal herido. Mantenía al personal de la casa, pendiente para satisfacer cualquier necesidad, que yo manifestara. No era de extrañar que, sin yo pedirlo, varias veces al día, apareciera bandejas de comida, de forma mágica en donde yo estuviera, y que la mayoría del personal de servicio, al verme llegar, se desviaban de su camino, para dejarme mi espacio.
Acaricie con un dedo la cara de Norman, mientras dormía, ese hombre era todo lo que yo deseaba, y aunque nuestro inicio fue incierto, por primera vez en mi vida agradecí que mi prima fuera tan maldita, sin su ayuda ese hombre no hubiera entrado en mi vida, mis hijos no hubieran nacido, y yo no sabría que era el amor,
Me acerqué a él para besarlo, y cuando mis labios se acercaban para tocar los de mi esposo, este me abrazó con fuerza y abriendo los ojos, me dijo.
-” Gracias por volver a mí, sirena, ahora te voy a consolar como quise hacer ayer.”- lo siguiente que sentí fue sus labios sobre míos, mientras su lengua inundaba mi boca. (nota de la autora)
No pude evitar gemir mientras mi marido se subía sobre mí y me desnudaba, me habría sido imposible, ya que ese hombre me tenía totalmente inmovilizada contra la cama, mientras sus manos se deshacían de cada prenda que envolvía mi cuerpo.
-” Nunca más me vuelvas a echar de tu lado, cuando estas mal, mi deber es consolarte y estar a tu lado, en lo bueno y en lo malo”- decía mientas besaba mi cuello y sus manos agarraba mis pechos, excitando mis pezones.
-” Perdóname, pero si cada vez que me porte así, esto es lo que me espera al día siguiente, lo haré más veces, aunque no este triste”- le dije mientras el me arrancaba gemidos de placer de mi boca.
-” Ni se te ocurra, no necesitaras excusas para que te haga mía, estoy dispuesto tenerte saciada y enloquecida por mis besos todos los días de mi vida”- me dijo para después su boca comenzaran a devorar mis pechos, mientras me acariciaba las caderas, y bajaba a mi entrepierna. Yo por mi parte, acariciaba su cabello, obligando a sus labios a no separase de mi cuerpo.
-” Menos, promesas CEO y hágame suya ya, lo deseo”- le dije separado su cabeza de mis pechos y mirándole a los ojos.
Norman aprovechó para besarme, mientras sus manos llegaron a mi entrepierna, acariciándome en ese punto, que me hacía perderme en le deseo, sentí que, junto a esa caricia, introducía uno de sus dedos en mi interior, mi gemido de sorpresa fue acallado por su boca, mientras me besaba. Yo intentaba abrazarlo, pero la otra mano inmovilizó mis muñecas por encima de mi cabeza.
-” No preciosa sirena, primero te voy a devorar, he estado todo un día deseándote y sin tenerte, necesito probarte y llenarme de tu sabor”-
-” ¿Qué quieres decir?”- lo supe enseguida cuando ese hombre bajo besando mi ombligo hasta mi entrepierna, mientas con sus dos manos agarraban mis muñecas a ambos lados de mi cuerpo.
Su boca comenzó a lamerme, haciendo que mi pulso se alterara, olas de deseo no satisfecho comenzaron a llenarme, mis gemidos no podían controlarse y comencé a sentir que en cualquier momento me rompería en un orgasmo glorioso.
-” Cariño, voy me voy... ¡Por favor yo...!”- comencé a rogarle. Pero no se detuvo así que en un momento mi cuerpo se tensó, y yo estallaba en mil gemidos, mientras era arrasada por el placer.
Cuando comenzaba a recuperarme, sentí como ese hombre subía hasta mi boca y comenzaba a besarme, descubrí en sus labios como sabia, pensé que todo había acabado, hasta que lo sentí entrar en mí, y me volvió a sumergir en esas sensaciones, que solo él podía provocarme. Empujaba hacía mi interior con ritmo lento al principio, y poco a poco comenzó a acelerar, mezclando mis gemidos con sus gruñidos masculinos, hasta que finalmente estallé en un grito de placer satisfecho. Segundos después sentí como Norman se tensaba, y se derramaba en mi interior, fue esa húmeda la que me hizo despertarme de repente.
-” ¡Oh, Dios! Norman”- grité. El me miro medio adormilado mientas me abrazaba después de salir de dentro de mí.

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