Norman
La siguiente hoja que había en él informe, me hizo sonreír, la DEA no era tan eficaz como mi grupo de investigación, quizás porque mi grupo de investigación no tienen esas limitaciones legales que tiene el gobierno. Delante de mí tenía la prueba para encerrar de por vida a Edward Wayne, y la pensaba utilizar.
Cogí mi teléfono y dí las órdenes requeridas, en horas el imperio Wayne caería. Sonreí pensando lo feliz que se pondría mi esposa al saber que el asesino, de su padre iba a pagar por todo.
Cuando sonó mi teléfono de nuevo, y vi quien me llamaba, me sentí preocupado, los escoltas de mi esposa no solían notificarse conmigo a no ser que hubiera surgido algo. Al descolgar sentí que mi mundo se rompía en mil pedazos.
-" Señor su esposa ha sido secuestrada en el parking de la empresa. Lo estamos siguiendo, en breve sabremos donde la llevan, se ha activado el código azul, le mantendremos informado"-
-"¡No, yo voy buscar a mi esposa¡"- le dije rugiendo de rabia.
-"Señor el dispositivo de escucha que le di a su mujer, esta encendido y según sus indicaciones ella desea que sigan con los planes"- me respondió el jefe de seguridad de Yvaine.
A continuación, me envió el código de escucha y lo encendí, pude escuchar la voz de mi mujer hablando con los secuestradores, parecía asustada, pero yo conocía a Yvaine y por su voz, sabía que planeaba algo.
-" Creo que estáis cometiendo un error, y es mejor que me soltéis, no quiero llegar tarde a mi trabajo, además esta tarde quería conocer a la esposa del CEO de mi empresa, tenía mucha curiosidad, ¿estáis escuchando...?"-
-" ¡Cállate ya! o te amordazamos, la hija del jefe quiere verte, si te hubieras quedado quieta ella no habría terminado en la cárcel y ahora no estarías aquí."- oí como le gritaba un secuestrador.
La rabia me roía por dentro, pero entendí enseguida quien había secuestrado a mi mujer, y lo que mi esposa pretendía. La mujer con quien me casé, era maquiavélica, tendría que tener mucho cuidado el resto de mi vida, que no dirigiera esa inteligencia hacia mí, o estaría perdido.
Desde que entre en la empresa, ordené que se hiciera todo como lo había planeado mi esposa, sólo me tocaba espera que se iniciara todo, y pronto estaría a mi lado.
Y el mundo conocería quien era la Señora Miller, incluso aquellos que iban a caer bajo su espada y por morir por mi ira, al haberse osado a tocar a la mujer que amo. Ni dios los iba a librar del castigo de Norman Miller.
Yvaine.
Aun no podía creer que mi prima se hubiera atrevido a secuestrarme en el mismo parking de la empresa, esto sólo demostraba lo desesperada que estaba y el odio tan grande que su madre le había inculcado hacia mí.
Lo más gracioso, era que a medida que les daba cancha, mientras hablaba con ellos, los esbirros que Maryori habia enviadoa secuestrarme, más soltaban información. Yo sabía que el colgante que me había dado mi jefe de seguridad, desde el primer día que el se encargó de mi protección, estaba recogiendo no sólo el audio de lo que se encontraban alrededor mío, sino también mi ubicación por satélite.
No quería ser secuestrada, pero si esta era la manera de acabar con mis enemigos, no iba a dejar pasar esta oportunidad. Me imaginaba que Norman estaría ahora mismo subiéndose por las paredes, espero que mis escoltas puedan explicarle, antes que acabe con ellos, que prácticamente me deje secuestrar, tenía la intuición que Maryori estaba detrás de todo esto.
Disimulé una sonrisa sarcástica, mi prima aun creía que era esa jovencita huérfana y estúpida que ella conocía, pero no sabía lo lejos que estaba de la realidad, gracias a todo lo que había sufrido durante un año, que tuviera que sacar sola a mis dos hijos, añadido al saber que su padre era el responsable de la muerte de los míos, además de saberme respaldada y amada por unos de los hombres más influyentes de Estados Unidos, me habían convertido en todo un peligro para mi prima, y su familia.
En mi mente, sólo pensaba en una cosa, vengarme, había dejado de tenerles miedo y ni todas las influencias de Edward iban a hacer que su maravillosa hija se librara de la cárcel esta vez.
Volví a mirar a mis secuestradores, mientras los interrogaba de forma discreta al mismo tiempo que daba instrucciones a mis escoltas de los que pretendía hacer, lo mejor era que al parecer los esbirros que mi prima había contratado, no eran de los más eficientes porque de manera inconsciente habían comenzado a contar no solo quien me había secuestrado, sino que estaban tan pendientes de mí que ni siquiera se habían dado cuenta que varios coches del grupo de seguridad Miller los seguían. Incluso un dron propiedad de la compañía de mi marido los tenía fijados en el radar.
Aun me dolía la mejilla donde el idiota que me obligó a entrar en el coche me había golpeado, esperaba que el video del parking que había grabado mi secuestro, no hubiera sido entregado a mi esposo, aunque tenía muy pocas esperanzas. Mire de reojo al individuo que me había golpeado, mientras el me miraba con esa sonrisa depredadora, y por unos segundos sentí lastima por él y lo que Norman le iba a hacer por haber tocado a su mujer, el pareció entender otra cosa, porque deslizo su mano por mi muslo de forma abiertamente sexual, lo empuje como pude ya que tenía las manos atadas a la espalda.
-" ¡Suéltame asqueroso!"- rugí, pero el me volvió a golpear en la cara y sentí que el dolor me travesaba impulsándome hacia atrás.
-" ¡Suéltala!"- rugió el copiloto que parecía ser el jefe-" Nos ordenaron traerla intacta, ya nos divertiremos después con ella, cuando la jefa la haga sufrir, mantén tus manos quietas o te las corto, además quién te ha dicho que tú vas a ser el primero, aprende tu sitio muchacho o te mato"-
Yo mientras me recuperaba, no pude evitar reírme por la ironía de la situación, además quería que Norman estuviera tranquilo al oír me reír como toda una guerrera, así podría cumplir con lo que le había indicado.
Era muy importante evitar que el padre de Maryori intentara salvar a su hija, para ello debía salir a la luz quien era la verdaderamente señora Miller, y el poder que tenía su marido, quien no iba a dejar pasar con vida, a los responsables del secuestro de su mujer y de la madre de sus hijos.

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