Yvaine.
Mientras contemplaba a Norman hablar con los reporteros desde el atril del salón de conferencias del Hotel Miller Royal, no podía sentirme más feliz, mi vida era maravillosa al lado de ese hombre. Mi marido había construido para mí lo que siempre había deseado desde que murieron mis padres, una familia, un hogar.
Miré a mis hijos que había puesto en los brazos de sus nanas, para que me acompañaran cuando su padre nos presentara al mundo. Ambos, miraban fijamente a mi marido, subido sobre el estrado, llamaba mucho la atención tan guapo, vestido con ese traje ejecutivo, atraía todas las miradas, sobretodo de las féminas, las entendía.
Dormía todos los días con ese hombre y lo que hacia a mi sistema nervioso cada vez que salía de la ducha, o se desnudaba delante de mí, podía entrar dentro de la categoría de peligro para la paz mental del sector femenino, incluso del masculino que entendiera de estas cosas, no se si me explico. Pero Norman Miller era toda una tentación.
Estaba tan concentrada devorando el cuerpo de mi marido a la distancia, que sólo la advertencia de una de las nanas de mis hijos y la mirada burlona de Norman al mirarme me hizo salir de la película pornográfica, que mi celebro había montado con el CEO de Miller Holding.
-“¡Señora Miller!”- mire a la nana y luego a mi marido que me extendía la mano mientras me miraba burló.
Esto me hizo avergonzarme, y el color subió a mis mejillas. El maldito CEO, sabía lo que había estado pensando, y sus ojos me decían que me había pillado con las manos en la masa, mejor decir con mis manos en su cuerpo.
Suspire, y comencé a acercarme a mi marido mientras las nanas con los niños en brazos me seguían.
Noté un foco que caía sobre nosotros, mientras yo no apartaba mis ojos de los ojos burlones de mi esposo. Oía como los reporteros se volvían locos y los flashes de las cámaras llovieron sobre nosotros, por un segundo miré a los niños con miedo que se asustaran, pero las nanas de mis hijos, que eran unos soles, había colocado una gorra sobre su cabeza haciendo que las visera les tapara la cara.
En ese momento, oí a la secretaria de mi marido, reprender a los reporteros, advirtiéndoles que al ser menores, no se podía publicar ninguna foto de los herederos Miller, sin el permiso de sus padres.
-“ Y yo no lo voy a dar, así que o se comportan y dejan de asustar a mis hijos, o la rueda de prensa termina aquí”- dijo mi marido arrebatándole el micrófono a su secretaria.
Esto pareció calmar a la horda de periodistas. Mi marido se acercó a mi y dándome la mano me ayudo a subir al estrado. Mientras las nanas me siguieron, permaneciendo detrás de mí.
Norman me agarró con una mano y en la otra el micrófono, me llevó delante para que todos me contemplarán, la ovación de sorpresa y de admiración se extendió por toda la sala.
-“ Señores y señoras, mundo en general, os presento a la mujer que rige mi corazón y mi mente, mi amada esposa Yvaine Miller.”- pronunció mi adorado marido.
Y de repente el mundo se volvió loco preguntado, sacando fotos, los flashes nos rodeaban y los periódicas comenzaron ha hablar todos a la vez mientras preguntaban.
Finalmente la secretaria de Norman tomó el control y comenzó a moderar la rueda de prensa, mientras yo o mi esposo, las respondíamos, según para quien fuera la pregunta.
-“ Señora Miller, ¿Cómo se conocieron?”- yo temía esta pregunta, pero al mirar a Norman y ver la sonrisa burlona esperando para saber como iba a salir de esta. Eso me dio fuerzas, para ponerlo en su sintió.
- “ Gracias a mi prima, ella nos presentó”- le dije al periodista sonriendo.

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