Entrar Via

La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 138

No fue sino hasta que una lágrima silenciosa resbaló por la comisura del ojo de la mujer en la cama, que la respiración de Daniel tembló.

—Valentina... ¿estás despierta?

...

La noche había caído pesadamente. Isabela miraba a través del gran ventanal cómo Lucas Ortiz recogía los escombros de la casa del árbol en el jardín.

Retiró la vista y la enfocó en la mesa, donde descansaban la cena ya fría y una olla de arroz con leche dulce.

Hoy había preparado todo con sus propias manos. Durante el día, llamó a Sebastián invitándolo a que viniera a probar el arroz con leche.

Por teléfono él le respondió que no tenía tiempo.

Al caer la tarde, Lucas llegó con varios hombres a la Villa de los Recuerdos, argumentando que Sebastián había dado la orden de demoler la casa del árbol porque representaba un riesgo estructural.

Ella dio por hecho que Sebastián también había venido, pero para su sorpresa, solo estaba Lucas.

Tenía tantas ganas de verlo que volvió a llamarlo. Sin embargo, desde el atardecer hasta pasadas las ocho de la noche, las tres llamadas que le hizo se fueron directo a buzón.

Finalmente, le envió un mensaje:

*[Preparé tus platillos favoritos. Te estoy esperando para cenar y comer arroz con leche. Si no vienes, no probaré un solo bocado.]*

Sebastián, como siempre, le contestó de inmediato, aunque solo con un:

*[Mm.]*

Pero al final, él no se había comido nada de lo que preparó.

El ruido del motor de un coche entrando por el portón rompió el silencio. A esas horas de la noche, a Isabela no se le ocurría quién podría ser. Sus ojos se iluminaron; giró su silla de ruedas con tanta prisa y emoción que casi se cae al suelo.

—Señorita Campos, por favor, con cuidado —dijo la cuidadora, apresurándose a estabilizarla por los hombros.

Isabela sonrió de oreja a oreja y se acomodó el largo cabello y el vestido.

—Ve a ver si es Sebastián el que llegó.

La cuidadora se asomó hacia la entrada principal y, con una amplia sonrisa, le confirmó:

—Sí, es el señor Correa.

La sonrisa de Isabela se ensanchó. Señaló los platos fríos sobre la mesa.

Capítulo 138 1

Capítulo 138 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido