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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 164

Valentina abrió los ojos de par en par, fulminando a Lucas con la mirada.

Estaba claro que quería obligarla a ir personalmente a pedírselo a Sebastián.

Ella asintió con la cabeza: —Bien. Pediré que me emitan uno nuevo y asunto arreglado.

Aunque el trámite de reposición tardara alrededor de una semana y fuera obligatorio presentar el gafete para la entrevista, al ser reportera del Departamento de Noticias del canal, un certificado por escrito de la emisora serviría como solución temporal.

Pero la rabia no se le pasaba. Levantó la vista y le espetó a Lucas con furia: —¡Debí haberle dado tu número de WhatsApp a todas las enfermeritas del hospital para que te volvieran loco a mensajes!

Sebastián Correa salió de la habitación seguido por médicos y enfermeras.

Al llegar a la puerta, justo vio a Valentina con la barbilla en alto, su pequeño y hermoso rostro contorsionado por la ira, maldiciendo y echándole la bronca a Lucas.

Tras los cristales de sus gafas, los oscuros ojos de Sebastián ocultaron cualquier emoción.

Sintiendo la mirada gélida en su espalda, Lucas dio un paso atrás por puro instinto.

Se hizo levemente a un lado: —El señor Correa ha salido. Puede pedirle a él que le devuelva su gafete.

—Ya que tantas ganas tiene de quedárselo, que se lo quede. Como regalo de divorcio —dijo Valentina, y se dio la media vuelta caminando hacia los ascensores sin siquiera mirar a Sebastián.

Lo dijo en voz alta mientras se alejaba, asegurándose de que esa última frase llegara clara y nítida a los oídos de él.

Las puertas del ascensor se abrieron. Valentina entró y pulsó rápidamente el botón para cerrarlas.

De pronto, las yemas de sus dedos sintieron un roce helado. Se quedó paralizada. La imponente figura de Sebastián había entrado al ascensor y sus dedos estaban sobre el botón de abrir.

Ella apartó la mano de inmediato, intentando empujarlo para salir de la cabina.

¡Ni loca iba a compartir el ascensor con él!

Pero el cuerpo de Sebastián era como una montaña inamovible; sus empujones no le hicieron ni cosquillas. Solo pudo ver con impotencia cómo las puertas del ascensor se cerraban lentamente.

La profunda mirada de Sebastián se posó un segundo en un pequeño rasguño que Valentina tenía en la mandíbula.

Ella pulsó el botón de la planta baja a toda prisa y retrocedió hasta arrinconarse en una de las esquinas.

Capítulo 164 1

Capítulo 164 2

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